viernes, 1 de diciembre de 2017

El cuento chino de la discriminación



Sabemos que las mujeres no solo no están discriminadas en el ámbito laboral, sino que disfrutan de todo tipo de privilegios, algunos legales, y otros consuetudinarios. Es más, cuando la selección de personal depende de mujeres, ¡sí se observa una discriminación contra las candidatas femeninas! 

Un nuevo estudio dirigido por Michael Hiscox, de la Universidad de Harvard, vuelve a desmontar la farsa de la discriminación laboral, en este caso con datos del sector público australiano. La idea comúnmente aceptada es que las mujeres son discriminadas al ser contratadas. Muy bien. ¿Y si elimináramos el sexo y cualquier indicativo del mismo en los curricula de los candidatos a un puesto? Sería una alternativa interesante a las cuotas de género ¿no? Si las mujeres son efectivamente discriminadas por su sexo, tras la medida debería observarse que se contrata a más mujeres, ¿sí? Pues no. El efecto observado de una medida de ocultación como ese es ¡justo el contrario!

Si el curriculum lleva el nombre de un hombre, la probabilidad de ser llamado a una entrevista de trabajo se reduce un 3,2%, pero si se añade el nombre de una mujer la probabilidad se reduce en un 2,9%. ¡Los discriminados son los hombres! El experimento resultó un "fracaso", e inmediatamente dieron marcha atrás y volvieron a los curricula con sexo. 

En Australia, como en todas partes, el número de empleadas públicas supera de largo al de hombres, pero en los puestos de dirección los hombres superan en número a las mujeres. Al parecer esto es lo que les escuece de verdad. Pero la causa está en que ellas son menos productivas, simplemente. No se dedican al 100% al trabajo, y mucho menos cuando han tenido un hijo, probablemente debido a una especialización del trabajo en el seno de la pareja (Becker). Una explicación complementaria es que ellas son menos capaces en puestos de responsabilidad, que requieren un carácter más agresivo y competitivo y probablemente más inteligencia, atributos (ambos) que las adornan menos a ellas.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Los hombres tienen cerebros más grandes, y mayor inteligencia



Lo del título ya lo sabíamos, por el artículo de Helmuth Nyborg que comentamos aquí, y por el que fue perseguido con saña. Pero otro estudio insiste en el tema y encuentra lo mismo. Se trata de "Sex differences in brain size and general intelligence", hecho público en mayo de 2017, y cuyos heroicos autores son Dimitri van der Linden, Curtis S. Dunkel y Guy Madison. Por si lo prohíben, dejo un enlace directo al texto aquí.

Como en el caso de Nyborg, estos investigadores han medido con modernos escaners el volumen de 896 cerebros, si bien ahora se trata de personas vivas, de entre 22 y 37 años, a las que se les hizo además un test de inteligencia. 

Los autores encontraron que el cociente de inteligencia (IQ) de los hombres es cuatro puntos superior al de las mujeres en promedio, y la causa está en que los hombres tienen cerebros más grandes. Los hombres tienen cerebros de 1,2 litros de volumen en promedio, frente a 1 litro de las mujeres. El área de la superficie del cortex cerebral -la zona donde radica el pensamiento y las acciones conscientes- es de 1850 centímetros cuadrados en los hombres, frente a 1630 centímetros cuadrados en las mujeres. Tanto en hombres como en mujeres se observa una correlación entre el tamaño del cerebro y el cociente de inteligencia. 

Las féminas no han tardado en responder con el rollo de siempre: que en los test ellas sacan mejores notas en las pruebas de memoria, o que tienen mayores habilidades relacionadas con el lenguaje (no el matemático, por cierto). 

lunes, 2 de octubre de 2017

No es la cultura, ¡son los genes!


En resumen, un reciente estudio del profesor Shmuel Pietrokovski y el doctor Moran Gershoni del Weizmann Institute’s Molecular Genetics Department concluye que cerca de 6.500 genes humanos codificadores de proteínas reaccionan de forma diferente en el sexo masculino y femenino. Esto es otra prueba más de la falsedad del dogma según el cual las diferencias entre hombres y mujeres es producto de la cultura, y no de la biología o la naturaleza. Pueden leer la noticia aquí.

Las proteínas se fabrican a partir de la información contenida en determinados genes, pero se hace de forma diferente en hombres y mujeres, y esto explica por qué la reacción a algunos medicamentos o la prevalencia de ciertas enfermedades difieren en un sexo y otro. Hombres y mujeres han evolucionado de forma separada, pero interconectada.

Por ejemplo, los genes que se expresan en o controlan la formación muscular lo hacen con mayor intensidad en los hombres, mientras que los genes que se expresan en o controlan la acumulación de grasas lo hacen más intensamente en las mujeres.

Vamos a ver otro ejemplo. El 15% de las parejas que intentan tener hijos resultan ser infértiles. Esto es chocante, desde un punto de vista evolutivo, por el siguiente motivo: si la razón es genética, la propia evolución debería haber eliminado a los individuos con propensión a la infertilidad. Pero Pietrokovski and Gershoni han descubierto que los genes que afectan negativamente a la formación de esperma se manifiestan solo en hombres. Por tanto, las mujeres pueden llevarlos y transmitirlos, siendo normalmente fértiles. Cuando esto ocurre el mecanismo de selección natural se vuelve menos efectivo, y más aún si el gen nocivo se manifiesta solo en los hombres, como es el caso de la infertilidad masculina. Una hipótesis explicativa, ya formulada en 1930, apunta a que las mujeres producen pocos óvulos, pero los hombres mucho esperma, por lo que es más importante para la supervivencia de la especie que haya más mujeres fértiles que hombres. Por consiguiente, la evolución puede ser menos exigente con la eliminación de los genes nocivos que se manifiestan en los hombres. Vamos, que Pietrokovski and Gershoni han descubierto la calvicie.

Otro caso curioso es el de un gen relacionado con la asimilación de calcio, muy activo en mujeres jóvenes, y que protege sus corazones. Cuando las mujeres entran en la menopausia el gen deja de manifestarse y esto suele causar problemas de corazón y osteoporosis. Parece que hay otro gen que se manifiesta fundamentalmente en las mujeres y afecta a sus cerebros, protegiéndolas del Parkinson (una enfermedad que tiene más prevalencia en hombres). Lo mismo con otro gen que afecta al hígado y explica el diferente metabolismo de los fármacos en hombres y mujeres.

El genoma, concluyen los autores, es básicamente el mismo, pero este se manifiesta o actúa de forma diferente en cada sexo, y sobre todo, por el mecanismo descrito, estas manifestaciones diferenciadas están relacionadas paradójicamente con determinadas enfermedades o discapacidades, que son transmitidas gracias a esa diferenciación. Los autores hablan de "co-evolución" de hombres y mujeres. Por tanto, no debe sorprendernos tanto que nosotros seamos humanos (esto sí, culturalmente hablando) y ellas no.


viernes, 1 de septiembre de 2017

Ellas confiesan XXVII: Suzanne Sadedin





Si los roles de género no son algo biológico, ¿cómo se explican los roles sexuales en los animales?

Buena pregunta, que desmonta por sí misma la tontería feminista. En este artículo que enlazo se aborda el tema (aquí el original en inglés). Lo trata Suzanne Sadedin, que es bióloga, y confiesa. Nos vamos a aprovechar de sus conocimientos de biología y de sus desvaríos cuando pisa otros terrenos, cuando se sale de lo que ha aprendido. Lo primero, por las referencias enlazadas, y lo segundo, como triste pero significativo ejemplo de la dificultad con la que razonan estas criaturas, y para reírnos, qué diablos.

Todos los animales, prácticamente, tienen comportamientos distintos según se trate de un macho o una hembra, si los hubiere. Y ese distinto comportamiento no puede deberse a la cultura, sino a la biología, y más concretamente a los imperativos evolutivos. 

Por tanto, en las diferencias de comportamiento entre hombres y mujeres hay diferencias innatas, de tipo biológico. Probablemente más de las que pensamos. Como dice la autora de este artículo, "el género no es una pizarra en blanco". A la porra esa construcción feminista, el patriarcado.

La autora presenta una lista de hechos sobre las diferencias sexuales humanas que forman parte del consenso científico. Pero subrayo algunas cosas que la autora cuela como si nada, sin advertir, parece, las contradicciones, y suprimo algunas frases intencionadamente confusas:


  • "Algunas áreas del cerebro son algo mayores en los hombres y algunas en las mujeres". Seguidamente insiste: "el tamaño total del cerebro es más grande en los hombres", aunque lo justifica agregando "pero es proporcional al tamaño del cuerpo". Claro, si fuera inversamente proporcional serían las mujeres las que tendrían el cerebro más grande.
  • "No existen diferencias de género en cuanto a la media del coeficiente intelectual", pero después añade: "aunque el sexo masculino tenga un promedio más alto." ¿En qué quedamos? Después nos aclara que "algunos estudios muestran diferencias en ciertas habilidades". Obvio, a no ser que no exista relación entre el "coeficiente" intelectual y las habilidades. 
  • "Un adulto normal de cualquier género puede entender e identificarse con personas de otros géneros. De media, las mujeres son un poco mejores en este aspecto, mientras que los hombres dominan las zonas más competitivas, algo que probablemente se debe a dos factores". Estos dos factores son:
  • "Nuestros cerebros son mucho más similares en cuanto a género que los cerebros de nuestros parientes más cercanos: los chimpancés y los gorilas. La similitud neurológica de los hombres y de las mujeres es un característica reciente de la evolución." Esto va tal cual, con alguna supresión y un cambio de orden (¡qué mal escribe!).
  • "Los hombres se involucran de forma mucho más sustancial en la crianza de los más jóvenes que cualquiera de los machos de las especies más cercanas." Vamos, que si la cultura afecta al comportamiento de los sexos es en sentido contrario al que dicen las feministas.
  • "Los hombres son responsables de un porcentaje abrumador de delitos graves con violencia, pero también suelen ser los que ocupan los puestos de trabajo más peligrosos, agotadores y desagradables que aportan poco dinero y menor condición social." Habría que añadir: y los que mueren a mansalva en las guerras, desde siempre. Será la testosterona.
  • "Los seres humanos son mucho más monógamos e igualitarios a nivel social que cualquier otra especie relacionada existente; aunque no sean perfectos. En todas las especies, estas características son algo común cuando hay pocas diferencias de género (en las especies pájaros con monogamia los sexos son prácticamente idénticos). Nosotros tenemos mucho menos diformismo sexual que las especies más cercanas." O lo que es lo mismo: que para lo diferentes que somos, tenemos comportamientos y papeles muy similares, hasta donde se puede. 
  • La autora cree que "cuando hablamos de patriarcado, a lo que realmente nos estamos dirigiendo es al resurgimiento de las jerarquías sociales que fueron el resultado de la agricultura sedentaria hace aproximadamente 10.000 años. Los individuos en la agricultura sedentaria podían controlar y monopolizar los recursos, algo que incluía a las mujeres. Esto supuso una mayor especialización, innovaciones técnicas y desigualdad social." Se ve que es bióloga, y que de lo demás no tiene ni idea, pero sienta cátedra. El patriarcado es una chorrada, con o sin "agricultura sedentaria" que, por cierto, dominó las economías de todo el mundo hasta finales del siglo XVIII, y a partir de ahí siguió haciéndolo en la mayor parte del planeta, hasta hoy.
  • La autora, cuando se separa de la biología, muestra que no sabe mucho y tampoco tiene la prudencia suficiente para no decir tonterías. Sigue con el tema del patriarcado: "En las sociedades patriarcales, los hombres de la élite son capaces de apoyar y proteger a varias de sus parejas, lo que permite una renovación de la poligamia; sin embargo, existe una subclase de hombres que no se aparean y que son de baja categoría, sirviendo como esclavos y carne de cañón [por ejemplo]. Los hombres de bajo estatus son engañados para aceptar su destino a través de las normas sociales de manipulación. Es malo que las mujeres sean tratadas como una propiedad, pero al menos son un recurso valioso en las sociedades patriarcales, mientras que los hombres de baja categoría lo tienen peor." No se pueden decir más idioteces. Qué serán las "sociedades patriarcales", y quiénes serán, según esta lumbrera multidisciplinar, esos esclavos y siervos que no se reproducían... 
  • Volvemos a la biología, y esto es interesante: "Mientras que la monogamia social es el patrón más común de apareamiento, en la raza humana los hombres y las mujeres disfrutan de diversas estrategias de apareamiento a corto y a largo plazo. Los machos suelen ser de media ligeramente más promiscuos, lo que significa un desequilibrio de la oferta/demanda que normalmente se corrige mediante el intercambio de materiales." Esto va en negrita porque es uno de los temas de este blog: el intercambio de sexo por dinero o cosas convertibles en dinero. 
  • Nuestra Suzanne nos dice que "La diversidad en los puestos de toma de decisiones lleva a mejores decisiones en grupos, organizaciones y sociedades." Puede ser cierto en cuanto a diversidad en sentido muy general, pero la intención es señalar que grupos de hombres y mujeres son mejores, lo cual es falso... si es eso lo que ha querido dar a entender, que cualquiera sabe.
Hay algunos puntos más, pero tan estúpidos que lo único que aportan es evidencia de que la tal Suzanne, cuando se separa de su campo -la biología- no dice más que sandeces, por lo que los he suprimido.

Ahora vamos a las conclusiones que saca de los "hechos" expuestos arriba, útiles según ella para el "pensamiento" feminista, porque, no se lo pierdan, esta señora dice ser feminista. Las majaderías son abundantes en cantidad y de gran calidad, pero vamos a repasarlas para reírnos un poco:
  • "Nuestra especie es única entre los grandes simios porque ha desarrollado sociedades igualitarias en las que existen cuidados paternales sustanciales por parte de los hombres, pautas de apareamiento dominadas por la monogamia social y diferencias cognitivas menores entre los sexos." Subrayo: menores, pero las hay. Y no es poca cosa, porque solo nosotros, los hombres, hemos desarrollado cultura y civilizaciones.
  • "El igualitarismo puede y debe extenderse a ambos sexos bajo la justicia social universal (sic). Esto implica que, cuando uno de los sexos esté biológicamente en desventaja (como pueden ser las mujeres en el parto o los hombres en el control de la reproducción), las sociedades deben trabajar de forma activa para contrarrestar las desigualdades de poder derivadas de dichas desventajas". Suzanne Sadedin, bióloga, legisladora, historiadora, antropóloga, moralista, filósofa... y lo que haga falta.
  • "El aumento de la igualdad de género beneficia a la sociedad porque supone una mejor toma de decisiones y una reducción de la violencia, así como el aumento de la productividad general y de la calidad de vida de innumerables maneras." Qué será eso de la igualdad de género... Lo de la "mejor toma de decisiones" es un cuento, y lo de la reducción de la violencia se deduce de que nosotros somos más violentos, que es otro cuento. Hay muchas formas de violencia. Lo de la productividad es justo al revés: esta aumenta con la especialización. La calidad de vida... cualquiera sabe lo que entiende por tal cosa nuestra fina pensadora.
  • "El patriarcado no solo perjudica a las mujeres al tratarlas como propiedad. De hecho, las peores víctimas del patriarcado son los hombres de bajo estatus que no son aptos para el matrimonio y que tienen que llevar a cabo los trabajos más sucios y peligrosos de la sociedad por cuatro duros." Ni Aristóteles. Y tomen nota: esta pasa por ser una feminista "científica". Cómo serán las no científicas... las de letras, o las que no han estudiado nada más que el tarot.
  • "Por desgracia, hemos hecho un trabajo terrible a la hora de comprender y transmitir esta idea, hasta el punto de que la mayoría de los hombres en esta situación están convencidos de que el feminismo, y no el patriarcado, es en realidad la raíz de sus problemas. Mientras las feministas de clase media se sigan burlando de este tipo de hombres y demonizándolos cuando ellas llevan una vida de bien, dichos hombres continuarán odiándolas, ¿y quién puede culparlos?". Los hombres, víctimas del patriarcado: no se reproducen y cobran cuatro duros. Esta historiadora de fuste sostiene que las clases bajas se reproducen menos... ¡cuando es al revés! Y encima las feministas insultan a estos pobres eunucos. Tenemos ante nosotros a una malthusiana inversa. Siglos de pensamiento en Economía y Sociología, y quedan en nada ante los hallazgos de la doctora Sadedin.
  • "Los estereotipos agravan y prolongan la opresión, ya sea correcta según las estadísticas o no. Cada ser humano merece el respeto de ser tratado como individuo, no como representante de su género." Excepto los hombres, claro. Primera medida feminista: prohibir las estadísticas y la formación de expectativas. ¡Muerte a la regla de Bayes! (¿Qué quién era Bayes? Pues para empezar, obviamente, un hombre).
  • "El hecho de reconocer elementos biológicos en la diversidad de género no entra en conflicto de ninguna manera con el objetivo feminista de liberar a la gente de los roles de género y de las desigualdades de poder establecidas." La diversidad biológica debe tener como resultado la no diversidad en el plano social o económico. Por arte de birli-birloque feminista. Genial. 
Lo dicho: interesantes las evidencias relativas a la parte biológica y mucho más interesante este espécimen, doctora en biología y con la capacidad intelectual de un niño de 12 años (y las lecturas de uno de 9). Solo una mente como esta podría confesar lo que ha confesado, que no es poca cosa. 


martes, 1 de agosto de 2017

¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!



¿Sí? Pues bien, se acabó. Ya estamos cerca, muy cerca, de poder gestar artificialmente. Tampoco tardaremos demasiado en preparar óvulos artificiales (o esperma, claro). Por fin nos libraremos del chantaje de la maternidad, entre otras cosas.

Para poder poner en marcha la historia, la humanidad, tuvimos que someterlas. Pero eso no nos libró de cargar con ellas. Han sido una piedra al cuello en esta larga travesía. Pero las trompetas que anuncian el fin del mundo para ellas empiezan a sonar. Por fin.

Las féminas quedarán definitivamente desahuciadas, sumergidas para siempre en sus brutales ciclos hormonales. Ya no dependeremos de ellas, no podrán parasitarnos más. Podremos incluso criarlas en granjas, como a corderos, para que cumplan la función propia de los animales de compañía, y poco más. O quizás se masculinicen, transformándose en una versión torpe y débil nosotros. Qué más da. Tal y como las conocemos, desaparecerán.

Esto es lo que siempre han temido. Que "eso" tan artificial, tan antinatural, tan ajeno a ellas, la tecnología, ese monstruo que no comprenden ni controlan, un día las devore. Es un miedo informe, difuso, indefinido. Pero poco a poco va tomando forma. No son los robots, la inteligencia artificial ni las bombas nucleares, no. Es esto. Acabará ocurriendo y ya estamos a las puertas. No podrán impedirlo.


sábado, 1 de julio de 2017

El Museo Whitney de Nueva York y el "arte" femenino, al descubierto

El nuevo Whitney de Renzo Piano.

El Museo Whitney de Nueva York ha inaugurado un nuevo edificio de Renzo Piano en el Meatpacking District de Nueva York, tras vender el edificio de Marcel Breuer, situado en Madison Avenue, al MET. Esta cosa de Renzo Piano es absurdamente retorcida y complicada, además de fea, pero por lo menos es un edificio más grande y luminoso que el más hermoso -en su estilo-, pero cavernoso, de Breuer. Y además, en un sitio de moda y rodeado de galerías de arte (aunque empiezan a huir de los altos alquileres de la zona). Qué más se puede pedir.

Kerstin Brätsch y Debo Eilers. Ahí queda eso.


El Museo Whitney contiene una excelente colección de pintura de Edward Hopper, y esta, además de la visita al edificio, es la única razón que se me ocurre para ir más de una vez. El resto de su colección permanente es en su mayor parte material de derribo, o así lo recordaba yo de los tiempos en el edificio Breuer. La sensación era de falta de originalidad, belleza, sentido, intención o la más mínima traza de talento. Un amontonamiento sin criterio de ocurrencias, con alguna excepción.

Con marco estaría peor. De una tal Shara Hughes.

En la nueva sede, mucho más grande como hemos dicho, todo ha ido a peor, por dos motivos. Primero, porque cabe más "arte", seleccionado con el mismo criterio de siempre, y colgado o desparramado por las grandes salas de paredes blancas sin contención ni mesura, elevando el nivel de la farsa a lo grotesco por pura acumulación.

Pero además, porque los responsables del museo ni siquiera han percibido la contradicción entre el objetivo de ofrecer un museo de arte de vanguardia y su sometimiento a la dictadura de lo políticamente correcto. En él, todo el arte es pretendidamente contestatario, crítico, subversivo... y progre, muy femenino y feminista. ¿Cómo se puede ser una cosa y la otra, un verdadero artista y una pedorra y hortera de campeonato? Pues los señores del Whitney no lo ven. Es más, parece ser que creen que una cosa implica la otra, de manera biunívoca, o eso pretenden vender. Porque de eso se trata al final: propaganda, y no precisamente barata.

Nueva York ha pasado de ser un centro de creación, o al menos de difusión, a la capital de la caspa. Mal gusto, mucho dinero y corrección política a mansalva. ¿Dónde han quedado las elites con gusto y comprometidas con la cultura y el arte, y algunas con las verdaderas vanguardias? ¿Dónde está el ojo crítico del coleccionista o comisario? Quedan los viejos museos de los antiguos mecenas, y el contraste de estos con el Whitney o el New Museum es bochornoso. Es verdad que queda poco del arte rompedor y vivo de décadas atrás, pero ¿no será porque incentivan la producción de basura que se acomoda a los febles criterios políticos de estos grandes centros propagandísticos? ¿Esperan quizás que la "producción" artística actual, bien dirigida, cobre valor dentro de unos años, de tanto exhibirlo en rutilantes cajas de bombones, como esta de Piano? ¿Creen estar incubando una futura Picassa? Pues van listos.

¡Cómo podía faltar! El coño, de Kaari Upson.

El arte debe ser siempre un estímulo sensitivo, en primera instancia, e intelectual después. No tiene nada que ver con los sentimientos, como insisten en defender los retrasados mentales, y sobre todo las retrasadas mentales. Darle un pincel a un niño, a un mono o a una mujer viene a ser casi lo mismo: una pérdida de lienzo y pintura. Pues bien, el Whitney es tan progre, es tan vanguardista, es tan transgresor, es tan tan, que ha decidido llenar sus salas con obras de mujeres en su reciente Biennal. Por todas partes. Hasta arriba. Los hombres artistas han pasado a ser la excepción, una rareza. Lo cool ahora es feminizar el arte.

El resultado queda a la vista. La dichosa Biennal del Whitney es una exhibición de mal gusto, incapacidad intelectual, falta de talento e histeria (gritar-llorar) sin precedentes, que yo recuerde. Todo es político, infantilmente político. Elemental, unidimensional, simple, repetitivo, machacón, carente de originalidad, pueril. Ocurrencias de preescolar. Pintura, vídeos, instalaciones, colgajos. No se salva casi nada. Hay más arte en las paredes de muchas calles que en todo este carísimo certamen.

No solo nos quieren hacer tragar esta porquería femenina por el hecho de ser femenina, sino que ya andan elaborando listas de obras de arte -estás sí- políticamente incorrectas, por machistas. Se trata de una sustitución en toda regla. Pretenden reescribir la historia. Esta vez, la historia del arte. Las féminas y sus lacayos no solo no generan civilización sino que la destruyen.



viernes, 2 de junio de 2017

Ellas confiesan XXVI: Yael Farache de nuevo, desmontando el feminismo




Nuestra querida Yael Farache (la simpática criatura sefardí, y por tanto compatriota, de la foto) publica en su blog otra entrada dedicada a su especie, titulada esta vez Por qué ya no soy feminista. Tuvimos ocasión de analizar una anterior, sobre el mismo tema, pero esta es mejor si cabe. No tiene desperdicio. Es, eso sí, una entrada muy larga. Vamos a resumirla un poco aquí, citándola extensamente, e iré dando mi opinión sobre el texto. Adelanto que estoy de acuerdo en todo, o casi todo. 

Para empezar, Farache asegura haber leído mucho sobre el feminismo, de feministas, y yo la creo, pero se declara no feminista, y por sus comentarios sobre el tema, yo diría que es antifeminista. El feminismo tiene diversos aspectos. Uno de ellos es el de tribu urbana, o red de influencias y relaciones, lobby, etc. Pero Farache se refiere, fundamentalmente, al movimiento filosófico que, entre otras cosas, pretende revisar la historia, como arma para la acción política, orientada básicamente a modificar el ordenamiento jurídico en beneficio de las féminas, o al menos de las iniciadas.

Vamos a centrarnos un poco porque cuando Farache se desata no hay quien le siga el ritmo. Quien desee leer todos los detalles puede ir a la entrada original en su blog. Cambiaré el orden de algunos párrafos y suprimiré algunas frases y reiteraciones, pero lo que sigue es un resumen ordenado de la perorata farachiana. Y aun así... aviso que va a ser largo.

Empecemos por esto:
"El hombre tiene una esencia que lo separa de los animales, de las plantas, y del resto de las cosas. Un hombre no es una lagartija porque cada uno tiene esencias diferentes. Todos los seres humanos independientemente de su sexo comparten una esencia humana que es la misma, pero un hombre y una mujer son, a su vez, dos seres diferenciados. Un hombre no podría ser una mujer, y viceversa, porque lo femenino y lo masculino son esencias distintas. Para muchos esta idea es obvia, pero hay personas que no lo tienen tan claro. Las feministas de plano la rechazan."
Bueno, "compartir una esencia humana" es mucho decir. Diferentes, ¿pero ambos igual de humanos? ¿Los dos semi-humanos? ¿El ser bihumano? Algunos podrían pensar, "sí, como los caballos, las ballenas". Pero el ser humano es un animal especial. Consciente de su esencia (¿son las mujeres conscientes de la suya?), creador de cultura, en que la vive (en la naturaleza solo se sobrevive). Pero sigamos con las confesiones de la desacomplejada Farache:
"Las diferencias esenciales entre hombres y mujeres tienen muchos niveles. Las más evidentes y difíciles de rebatir son las que se explican desde la ciencia: hay diferencias genéticas, hormonales, orgánicas, de competencias cerebrales y habilidades cognitivas." 
"[Las mujeres tienen] mayor destreza con el lenguaje. El cerebro masculino tiene superioridad frente al femenino en el área espacial, en las habilidades matemáticas y geométricas. En lo que respecta a las matemáticas, por ejemplo, el cerebro de una niña de 12 años se parece al cerebro de un niño de 8. De la misma manera, las áreas del cerebro que se encargan del lenguaje y de las actividades motrices finas (como la escritura) se desarrollan 6 años antes en las niñas. Las diferencias se reducen con el crecimiento pero las características únicas de cada uno se mantienen a lo largo de la vida. El cerebro masculino es más grande y contiene 6 veces más materia gris (la encargada de “pensar”) que el cerebro femenino. El cerebro femenino tiene 9 veces más materia blanca, que es la que conecta las áreas del cerebro, y el área frontal y temporal de la corteza femenina está mejor organizada y ocupa una mayor área que la masculina. Las diferencias son vastas y explican las diferencias de carácter y de comportamiento entre las personas de ambos sexos. Las mujeres utilizan el lenguaje más que los hombres, en especial para competir entre sí (...) [por los machos]. Cuando se trata de actividades que requieren habilidades espaciales, como encontrar una dirección, los hombres tienen ventaja sobre las mujeres. Las mujeres tienen que usar la corteza cerebral para ubicarse en el espacio, mientras que los hombres tienen un área del hipocampo dedicado a ello que no se activa en las mujeres. Los cuerpos de un hombre y de una mujer son dramáticamente distintos. Es natural dado que cada uno evolucionó para cumplir mejor con una serie de funciones determinadas (reproducción/supervivencia)."
Evidentemente, "las cualidades diferenciadas tienen una distribución normal", es decir, una distribución simétrica, con forma de campana, como tuvimos ocasión de ver cuando repasamos el tremendo artículo de Nyborg. Las diferencias en lo relativo a la distribución en la población del grado de una característica puede estar en la posición del centro de la campana (diferencia de medias), en la amplitud de la misma o en la altura de las colas. En lo relativo a la inteligencia la curva campaniforme de las xenomorfas tiene una media menor, con datos más agrupados en torno a la media y con colas más bajas. Pero sigamos con Farache:
"Las diferencias se pueden justificar desde la biología evolutiva. (...) La selección natural dotaría de características diferentes a cada sexo para que cada uno cumpliera con sus funciones de manera óptima. Si crees en la evolución has de creer en las diferencias sexuales. No puedes creer en una y no en la otra." 
Nuestra divertida opinadora no tiene suficiente con la biología, pues...
"... los argumentos filosóficos son fuertes también. Desde la antigüedad se conocía que la naturaleza del hombre y la mujer eran diferentes y complementarias. Aristóteles (...) consideraba que había una diferenciación notable entre los machos y las hembras de todas las especies animales. (...) Italo Calvino decía que toda buena historia tiene sólo dos posibles argumentos: la continuidad de la vida, o la inevitabilidad de la muerte. O, lo que es lo mismo, la comedia, o la tragedia. La mujer es la continuidad de la vida a través del sexo. El hombre es la inevitabilidad de la muerte a través de la guerra." 
Después de esta excursión filosófico-literaria Farache vuelve a la biología:
"No es extraña la idea de que los sexos son esencialmente distintos. Tiene un sentido práctico. Lo más natural es que haya todavía una división de trabajo anterior al Estado: (...) el trabajo de sobrevivir se hizo entre dos, entre el hombre y la mujer. Lo más lógico entonces es que las labores diarias se dividiesen entre los dos. No tendría sentido que ambos hicieran todo. Lo sensato es que cada uno se ocupase de unas tareas determinadas, dedicase a ellas todo su tiempo, y aprendiese a hacerlas lo mejor posible. Las mujeres respondieron a su naturaleza y se dedicaron al hogar y a los hijos. Los hombres se encargaron de buscar el sustento y defenderlas. La naturaleza del hombre y la naturaleza de la mujer son complementarias porque vivimos en pareja."
Entre observaciones aprovechables hay otras de lo más banales, así que entresacamos alguna que otra cosa valiosa, como esta pulla a las superwomen, mamás o no:
"Existen “Supermamás” que trabajan y crían a sus hijos, que lo hacen todo a la vez. Se puede debatir si lo hacen “todo a la vez” o no hacen “nada a la vez”. (...) Las mujeres pueden fingir o adoptar roles masculinos, pero un hombre jamás podrá adoptar el rol por excelencia femenino, un hombre no posee la capacidad anatómica para ello."
Como ven, obviedades, pero observen la palabra clave: las mujeres pueden fingir que adoptan roles masculinos. Eso hacen en la mayoría de los casos. Nada más.

Todo lo anterior va destinado a preparar el asalto al feminismo:
"Para el feminismo la única diferencia entre un hombre y una mujer es anatómica y más específicamente genital. Para el feminista medio existe un prototipo de “ser humano” básico al que, agregándole tal o cual genital se convierte en un hombre o en una mujer. De resto somos exactamente iguales porque según el feminismo tenemos idénticas capacidades, inclinaciones, y gustos. No lo digo a la ligera, aunque dos o tres feministas consideren que la diferencia entre los sexos es relevante, son consideradas por el resto de las feministas como disidentes porque su opinión va en contra del establishment feminista (tanto académico como activista)."
Ese es el "feminismo de la igualdad", según Farache. Hay excepciones. Parece ser que hay una corriente de "feministas de la diferencia", que de ser hombres serían calificados de machistas, como  Camille Paglia, (...) "que considera que el hombre y la mujer son diferentes aunque complementarios y que el patriarcado no solo es el orden natural de la sociedad, sino que debemos protegerlo". Pero estas "feministas" son rechazadas y combatidas por las feministas "auténticas".

Pero ahora viene otra carga de profundidad:
"El feminismo intenta en la medida de lo posible evitar el debate de las diferencias naturales porque saben que su postura es difícil de defender, pero si deben abordarlo buscan por todos los medios desacreditar a priori la idea de que pueden existir diferencias esenciales entre los sexos. Es importante para el feminismo acabar con este debate porque pone de manifiesto lo artificial de su teoría y de sus objetivos." 
Pero las diferencias son tan evidentes que las "feministas de la igualdad", las feminazis, no pueden negarlas totalmente:
"El feminismo explica el divorcio entre la realidad y su teoría utilizando la cultura. El feminista admite que las diferencias existen, pero discrepa en el origen de las diferencias. Niega que sean innatas o naturales. Cualquier diferencia entre hombres y mujeres no es el resultado de una inclinación natural, sino que es aprendido y por tanto artificioso. Su postura es que es la sociedad quien enseña a nuestros hijos a jugar como cowboys y a nuestras niñas a jugar como princesas, desde que nace hasta que muere una persona está manipulada por la sociedad para que actúe de acuerdo con su sexo. Entender este punto es muy importante porque este es el tema principal del feminismo: las diferencias entre los sexos no son naturales, son aprendidas, son producto de la cultura que educa a la gente para cumplir con ciertos roles que son artificiales."
Es más, "eso explica la razón por la que las feministas defienden con vehemencia los derechos de los transexuales. Basta con declarar que “te sientes mujer” o “te sientes hombre” ante un notario para cambiar tu sexo legal, (...) porque en esto consiste el sexo para el feminista: en una elección interior." Pero no se queda ahí la cosa:
"El segundo tema del feminismo es la idea de que las diferencias son perjudiciales. No puede ser de otra manera porque de acuerdo con el feminismo estas diferencias entre los sexos hacen que uno de ellos esté subordinado al otro. (...) Un hombre es más fuerte que una mujer y más agresivo, (...) y a través de la historia esa diferencia de fuerza entre sexos ha modelado la cultura."
Hay un tercer componente del "pensamiento" feminazi:
"El tercer punto del feminismo actual es el siguiente: no sólo las diferencias son artificiales y negativas [los dos puntos anteriores], además la cultura predominante educa a las personas de manera sexuada con un objetivo específico: el de perpetuar el sistema de opresión del hombre hacia la mujer. Es decir, que estas diferencias culturales entre los sexos se producen con alevosía y premeditación." 
Por tanto,
"La lucha del feminismo trata, por lo tanto, de hacer despertar a la gente para poder vencer estos 3 paradigmas y fundar una nueva cultura que no haga distinción entre los sexos. A esta cultura en la que se educa a la gente de manera sexuada para prolongar un estado opresivo en contra de la mujer lo llaman Patriarcado. El Patriarcado es como Matrix: nos rodea, estamos inmersos en él, pero no somos capaces de verlo de la misma manera en la que un pez no es capaz de ver el agua. El Patriarcado no solamente es el sistema en el que el hombre es quien ostenta el poder y la mujer está subordinada a él. El Patriarcado es también la cultura en la que el Patriarcado se apoya y todos los mecanismos que se utilizan para promover y perpetuar ese equilibrio. Pero el Patriarcado no solamente es responsable de la opresión histórica de la mujer, es también el origen de otros males como las guerras, la esclavitud, y el imperialismo, porque al educar al hombre para ser agresivo y darle a él las llaves del reino, él dirigirá a la sociedad hacia objetivos violentos."
"Bajo este punto de vista es fácil entender la cruzada de las feministas en contra de la feminidad. La feminidad no es otra cosa que la expresión del Patriarcado. La mujer femenina es el producto de una educación patriarcal y encarna en sí misma la continuidad de la opresión. La existencia misma de la mujer femenina es una traición. Lo mismo ocurre con la masculinidad. Cualquier hombre que se identifique con los roles tradicionales masculinos es un opresor. Por eso la baja tolerancia del feminismo hacia la mujer femenina."
De la teoría a la acción. Todo lo anterior explica la paranoia y actitud agresiva de las "feministas de la igualdad", las feminazis:
"Y desde luego, el feminismo es la píldora roja. Ser feminista sería como pasar a formar parte de un grupo de rebeldes, de una resistencia que es capaz de percibir lo que nadie más percibe, y por tanto de luchar en su contra. De pronto, detalles sobre los que jamás había reparado en el pasado saltan a la vista del feminista como claros actos de sexismo. El nivel de detalle en la búsqueda de sexismo al que puede llegar un feminista varía, pero a estas alturas casi todos aceptan el término “micro-agresiones” como válido. La micro-agresión es la discriminación involuntaria y casual de otra persona por su condición. Estas micro-agresiones son más peligrosas que los casos de sexismo directo porque son más difíciles de identificar y son parte del aparato de opresión."
"De acuerdo con la teoría feminista los mecanismos de subyugación se agrupan en torno a dos ejes: disparidad (empleos, salarios, derechos) y violencia (violaciones y violencia doméstica). Es imprescindible para el movimiento hacer promoción de estas situaciones porque su lucha se basa en la indignación. Por esa razón el feminista medio es tan propenso a la queja, porque no es una queja vacía, es una queja intencionada que busca llamar la atención sobre la existencia de este Patriarcado que no vemos, pero que según el feminismo, nos rodea."
"Lo diré de forma clara: la mayoría de los datos que ofrecen las feministas como argumento son fabricaciones. En cuanto a la disparidad, si estás familiarizado con el discurso feminista conoces la cifra de 70 céntimos por dólar “por hacer el mismo trabajo que un hombre”. En realidad la cifra de 70 céntimos corresponde a la diferencia entre el promedio de los sueldos de todos los hombres que trabajan a tiempo completo, y el promedio de los sueldos de todas las mujeres que también trabajan a tiempo completo. La razón de la diferencia es simple: las mujeres y los hombres toman diferentes decisiones. Las mujeres suelen elegir carreras que pagan menos como educación, enfermería, psicología y las humanidades, mientras que los hombres eligen carreras como ingeniería, ciencias, medicina, o desempeñan trabajos de mayor riesgo que tienen una mayor retribución. De la misma manera, las mujeres suelen dejar su trabajo cuando quedan embarazadas a razón de un año o más por hijo. Los hombres no suelen hacerlo. Cuando se controlan todas las variables la diferencia de sueldos desaparece por completo. Estas son decisiones que la gente ha tomado libremente. Se puede cuestionar si las mujeres que eligen estudiar enfermería lo hacen porque han sido “socializadas” para ello o porque su cerebro tiene ciertas competencias distintas a las del hombre. Pero a menos que el feminismo esté preparado para forzar a las mujeres a elegir carreras determinadas, la diferencia de sueldos seguirá existiendo mientras existan individuos con inquietudes diferentes." 
"Sobre la violencia, los datos son igual de fiables en casi todas sus reivindicaciones. Según el feminismo 1 de cada 3 mujeres sufrirá algún tipo de agresión sexual en su vida y 1 de cada 5 sufrirá una violación. Pero según el feminismo casi cualquier cosa se puede considerar una violación o agresión sexual. Lo mismo ocurre con la violencia doméstica. La cifra de 38% sale de un estudio del Departamento de Justicia. Pero la cifra se refiere a las mujeres que visitan salas de emergencia cada año por heridas de violencia. De esas, aproximadamente el 38% fueron atacadas por familiares que viven con ellas. Si hablamos de todas las mujeres que visitan las emergencias de las clínicas la cifra [de atacadas por familiares] no alcanza el 1%. (...) Las fabricaciones son frecuentes, persistentes, y son repetidas una y otra vez a sabiendas de que son falsas. Así que no se trata de un error sino de una estrategia."
"El fin último del feminismo es derrotar el Patriarcado. Los objetivos inmediatos (como las cuotas de trabajadoras en las empresas) no son otra cosa que un estado intermedio. Al final la idea es eliminar el Patriarcado y su cultura: sus valores, sus esquemas, sus instituciones; y suplantarlo con un sistema diferente que esté regido por la mujer. Es decir, suplantar el Patriarcado por un Matriarcado, (...) y esto daría lugar a una sociedad pacífica e igualitaria."
La opinión de Farache sobre ese veneno es la misma que se defiende en este blog, pero resulta impactante oírselo (leérselo) decir a una mujer:
"[El feminismo] no es otra cosa que un peligroso experimento social. Si en la historia escrita hubiese casos notables de matriarcados prósperos los conoceríamos, pero aunque cada civilización que ha existido en la historia de la humanidad ha sido patriarcal, no conocemos todavía la primera cultura matriarcal fuera de la anécdota. En resumen: los hombres crearon esta civilización. Como diría Camille Paglia: si las mujeres estuviéramos a cargo del devenir de la sociedad seguiríamos viviendo en chozas." 
Ni más ni menos.

Pero las feminazis, claro está, tratan de tapar (torpemente) todos los huecos. De ahí que hayan construido una prehistoria en la que las sociedades primitivas eran matriarcados, idea poética con la que ironizábamos aquí:
"De acuerdo con estas teorías de la historia, el Patriarcado no es el resultado de una inclinación natural humana, sino que ha sido construido por medio de la cultura porque los pueblos más antiguos de la humanidad, los de cazadores y recolectores, eran matriarcados. La conclusión aparente es que si el Patriarcado ha sido construido históricamente, también puede ser destruido históricamente."
Pero claro,
"Ninguna cultura ha conseguido subyugar u oprimir a una minoría sistemáticamente por tiempo prolongado. Si bien los ejemplos de opresión son múltiples, y atraviesan casi todas las culturas y las regiones, ninguno ha sido duradero. La gente se levanta, los regímenes caen, lo hemos visto a lo largo de toda la historia. (...) Sin embargo, según el feminismo, a la mujer, que no es una minoría sino que representa la mitad de la humanidad, se le ha tenido en estado de opresión durante toda la historia conocida, es decir, durante más de cinco mil años. Es cuando menos, una idea exótica." 
"Es posible probar la asimetría que existió a lo largo de siglos en el acceso al poder político entre hombres y mujeres, pero es mucho más complicado probar que las mujeres se encontraban oprimidas por ello. El argumento más manido quizás sea el que acusa a nuestra civilización de relegar a la mujer a las tareas domésticas, apartarla por fuerza de la vida pública y colectiva, prohibirle trabajar, el acceso a la educación, o ejercer labores intelectuales, y en cambio forzarla a tener hijos o a casarse por fuerza. Pero basta con leer las biografías de las madres del feminismo (como Mary Wollstonecraft) para darse cuenta de que estas ideas tienen poco fundamento (...) En Occidente, y dentro de ciertos parámetros, la mujer ha gozado de libertad para trazar su destino. El ser ama de casa, madre, o mujer de un hombre no ha sido impuesto sobre ella a la fuerza. Al menos no desde el Estado (como ocurre en los países islámicos). Ha sido siempre una elección privada."
Tiene gracia, porque a cuidar de los hijos y de la casa no se contrapone ir al Parlamento. Las mujeres que se dedicaban a las tareas del hogar tenían maridos que trabajaban como animales, para sustentar el hogar. Los hombres que iban a holgazanear al club tenían mujeres que no fregaban un plato ni llevaban a los nenes al cole.

El feminismo es por tanto una ideología, especialmente virulenta:
"Uno de los puntos más interesantes del conservadurismo es que descubrió una rotunda verdad: todas las ideologías son falsas. Una ideología es un sistema de ideas cerrado que pretende explicar la totalidad de la realidad de una manera sencilla. La ideología sostiene que su sistema de creencias es verdadero en cualquier circunstancia. Evidentemente, la realidad termina por contradecir el sistema. Las ideologías son incapaces de adaptarse porque no permiten ajustes. El creyente se encuentra en una encrucijada: si elige la realidad tiene que desechar su ideología. Así que muchas veces prefiere suprimir la realidad. La guerra de la ideología en contra de la realidad es total. Utiliza todo su poder, todas las armas que tenga a su alcance, para suprimir la realidad. Por lo general se traduce en culturas de lo “Políticamente Correcto” es decir, la ideología [determina qué] cosas son “correctas” o no, cosas que se pueden o no expresar dependiendo de si es conveniente para el sistema ideológico. Busca alterar el comportamiento de la gente: lo que dicen, lo que hacen, e incluso lo que piensan. Para eso es necesario alterar el lenguaje, porque quién contra el lenguaje controla el pensamiento. El lenguaje se utiliza como arma en contra de la realidad."
¿Cuál es el origen de la ideología feminista?
"El feminismo forma parte de un racimo de creencias que están inscritas dentro del marco del universalismo que si bien ha existido de una forma o de otra desde que existe el cristianismo, ha sido la “religión” predominante del pensamiento occidental desde hace al menos un par de siglos. Su principal creencia irracional es: “todos somos iguales”. Las creencias son importantes únicamente cuando se traducen en acciones. Las creencias irracionales no solo son de tipo religioso. Existen creencias irracionales en lo secular (“todos somos iguales”) que muchas veces desembocan en acciones. Dado que tenemos que compartir el mundo con un gran número de fanáticos, conviene entender que lo único que diferencia a una creencia religiosa de una secular es su origen. La religiosa tiene un origen paranormal, y la secular no. Pero aunque el origen sea diferente, eso no transforma sustancialmente la creencia."
"A lo que voy con esto es que contra el primer escenario tenemos una defensa: la secularización del Estado. Desde hace un par de siglos todas las democracias occidentales tienen como una de sus bases la separación entre el gobierno y la religión. (...) Sin embargo la cláusula de la secularización no es suficiente porque sólo abarca las religiones (creencias irracionales de origen paranormal). Las creencias irracionales de origen secular todavía pueden ser utilizadas para legislar, como ocurrió por ejemplo en la Alemania Nazi. No estamos protegidos contra las creencias irracionales de origen secular porque la diferencia que hacemos entre las creencias religiosas y las que no lo son es dramática [superflua] y nos dificulta entender lo parecidas que son."
A partir de aquí Farache identifica al marxismo como matriz del feminismo, la ideología-madre donde este nace. El marxismo pretende reconfigurar la sociedad y la economía de forma radical, e identifica a la familia como uno de los fundamentos de la sociedad que pretende destruir. El feminismo es su instrumento, o uno de ellos, especializado para ese fin.

El marxismo utiliza la universidad como "mecanismo propagador" de sus creencias irracionales, y la ha invadido e infectado por completo (eso dice Farache). Ese es el motivo por el cual la universidad ha sido fácil de colonizar por las feministas. También explica el íntimo matrimonio entre el feminismo radical y los partidos políticos de izquierda, trabazón más fuerte cuanto más disparatado es el partido, aunque esto lo digo yo. Pero da un paso más allá:
"En realidad las raíces del feminismo son las mismas que las del socialismo marxista y se encuentran en la Revolución Francesa. Todas las autoras del feminismo primigenio eran jacobinas, admiraban la Revolución Francesa, y adoraban a Rousseau (...). Se podría decir que tanto el feminismo como el marxismo parten del mismo germen que es la creencia en el buen salvaje de Rousseau. Aquella idea de que el hombre es bueno hasta que la sociedad lo corrompe. Por esta razón ambos movimientos son primitivistas: idealizan lo salvaje y desean regresar a ese estado. (...) Estas ideas son incompatibles con la civilización a la que pertenecemos, y en realidad con cualquier otra civilización."
La relación pegajosa de las izquierdas con "la cultura" viene de aquí, según Farache:
"Antonio Gramsci, un teórico comunista italiano, fue el primero en señalar que el poder en una sociedad no lo tiene quien controla el dinero, lo tiene quién controla la cultura. De acuerdo con Gramsci el fracaso de las revoluciones tuvo una causa clara: Europa no estaba preparada para ellas culturalmente. Para ello había que modificar la cultura desde las instituciones: el gobierno y sobre todo el sistema educativo y los medios de comunicación. Si los comunistas lograban controlar las instituciones culturales, lo demás caería por su propio peso. (...) El marxismo cultural debía hacerse desde una rebelión lingüística que revirtiera los significados de las palabras. De estas ideas surgieron las corrientes filosóficas que están en el corazón de lo que se imparte en las universidades a día de hoy: el estructuralismo y el deconstruccionismo."
Por ahí hay que atacar, por ahí se hace la Revolución. Se trata de pasar de la "lucha violenta de clases, a una lucha cultural". Ese es el camino: una "revolución cultural" a través del lenguaje (entre otras cosas). El feminismo no es más que una rama del marxismo cultural, dice Farache. Un brazo especializado dentro de una amplia estrategia subversiva.

A la terminología feminista, el nosotros y nosotras, ellos y ellas, y cosas parecidas, Farache lo llama femspeak, un "lenguaje ideológico" cuyo...
"... propósito es trazar límites claros dentro del idioma entre aquello que se puede expresar y aquello que no. Dentro de su ideología, femspeak no es un dialecto, es el lenguaje correcto. Es una corrección que se ha hecho a nuestro idioma que es “sexista”; ellos lo están arreglando. Es nuestro idioma y no el suyo el que tiene una finalidad política que es la de oprimir a la mujer y perpetuar el dominio del hombre sobre la humanidad. (...) Para el que tiene un poco de perspicacia es evidente que el problema del lenguaje feminista es político. Es la legitimación de una ofensiva que forma parte de una estrategia política más amplia. Dentro de esta estrategia cada vez que el pronombre masculino ha de ser purgado de los textos, cada vez que se ha de insertar la palabra “persona” como sufijo genérico, cada una de estas actividades constituye una victoria simbólica dentro de una lucha mayor."
"Si el feminismo no fuese prevalente nadie se tomaría sus quejas en serio, no pasarían de ser una fantasía inofensiva. Pero a medida que ganan espacios su censura se impone sobre libros de texto, manuales del gobierno, e incluso las leyes. Se planifican boycotts en contra de aquellos que utilizan el supuesto lenguaje sexista en los medios públicos. Y desde luego se abren puertas y espacios para las líderes feministas que imparten cursos en sintaxis no sexista y escriben los lineamientos que los editores deben seguir. Las feministas revisan las bibliotecas de los colegios, escrutinizan los programas de televisión con atención inquisidora, acosan a quienes no se plegan a sus ideas en las aulas y en los mítines políticos, reclutan a editores de texto y de periódicos y los ponen al servicio del “lenguaje correcto”. Los más ambiciosos invaden los jardines de infancia con una lista de tabúes idiomáticos que se ha de imponer a los niños, y reescriben los clásicos con su dialecto."
No está mal. Una aterradora confesión, en toda regla. Un "repaso" al feminismo impagable. Farache no decepciona.


lunes, 1 de mayo de 2017

Woody Allen about women: Maridos y Mujeres


Woody Allen es un tipo inteligente, y siéndolo, no se le ha podido escapar la verdadera naturaleza de las mujeres. Sin embargo, su filmografía se compone principalmente de comedias y dramas románticos. En ninguno de los dos tipos de películas podemos esperar ver aflorar una visión realista de las mujeres, o de cualquier otra cosa. La comedia contiene la sátira y la crítica, y el drama romántico un ungüento que calma el dolor y el desengaño de la vida con idealizaciones narcotizantes.

Aunque relativamente raras, hay algunas películas suyas de corte más realista, casi documentales (de las relaciones humanas). Una de estas, si no la más representativa, es Maridos y Mujeres (Husbands and Wives, 1993). Esta película contiene, como dijimos también de After Hours de Scorsese, un auténtico catálogo de monstruos, que completa nuestra tipología, nuestro bestiario particular. 

Para empezar, tenemos a la pasivo-agresiva (1):


Judy Roth (Mia Farrow, de la que ya hablamos aquí) es la típica pasivo-agresiva, como la define un ex-marido que es entrevistado sobre su relación con ella. No deja de pinchar, de quejarse, de presentarse como víctima, rehuyendo siempre la confrontación directa, negando la posibilidad de réplica, hasta que provoca una reacción violenta en su interlocutor, y entonces se echa a llorar. Con esta técnica típicamente femenina se desembaraza de su marido Gabe (Woody Allen), y también con ella caza a su tercer marido (que sepamos) Michael (Liam Neeson). Estos seres son terriblemente tóxicos, y te van envenenando poco a poco, robándote la energía y las ganas de vivir. En realidad, te moldean o, como hacen algunas arañas, te inmovilizan y te rodean con su tela para poder estrujarte y beber tu jugo después. 


Después tenemos al tipo que es la imagen invertida del anterior, la agresivo-agresiva (2):


Sally Simmons (Judy Davis) es amiga íntima de Judy, y es la no menos típica agresivo-agresiva. Agria, abrasiva, respondona, opinativa, llevando siempre el conflicto a terreno abierto, feliz en el barro de la pelea callejera, la provocación, el mal ambiente. Una joya, vamos. Otro disolvente poderoso que debe mantenerse fuera del alcance de los niños (y adultos).

El tercer tipo es la lolita eléctrica, que ya hemos tratado en este blog (3):


El personaje se llama Rain (Juliette Lewis), y encaja perfectamente con el patrón que analizamos con tanto mimo en una entrada anterior, y que hemos enlazado arriba. 

El cuarto y último tipo es la rubia tontita (4):


Sam (Lysette Anthony) es la típica cabeza de chorlito que cree en el horóscopo, en las pulseras magnéticas y en cosas así. Simple, encefalograma plano, buen tipo, no particularmente problemática, salvo porque esta clase de fémina suele ser parlanchina (cuanto más vacía tienen la cabeza, más hablan) y tiene menos profundidad que un plato. Puestos a elegir una, quizás esta sea la menos tóxica, aunque acaban hartando. El personaje Jack Simmons (Sidney Pollack) se relaja un poco con ella, pero acaba queriendo estrangularla. Y no es que ella haga nada demasiado grave, es solo que la estupidez inhumana de estas criaturas crea una sensación de desconcierto y rechazo difícil de describir, pero que quienes la han experimentado conocen bien.

Como ven, esta película es un acierto de casting en todos los papeles femeninos, porque las actrices parecen ser lo que representan en sus personajes, o casi. Estos cuatro tipos se encuentran en abundancia ahí fuera. Para un rato pueden estar bien, pero una convivencia con ellas (no digo toda la vida, que no hay quien lo aguante) puede dejarte en los huesos, o al borde un ataque de nervios. Ninguna de ellas parece poder vivir sola. Necesitan desesperadamente a los hombres, a los que usan, abusan y maltratan, a la vez que lloran y se quejan. Así que, ¡cuidado!

martes, 14 de marzo de 2017

domingo, 1 de enero de 2017

Ellas confiesan XXIV: Erin Pizzey



La humanista Erin Pizzey cuenta en un libro de reciente publicación, This Way to the Revolution – a Memoir, sus recuerdos sobre el origen de la revolución feminazi, que son aterradores. Puede leerse una entrevista con ella aquí. Extraemos algunas perlas:
Todo era culpa de los hombres, del poder que los hombres tienen sobre las mujeres. Y la segunda parte del argumento era que todas las mujeres son víctimas de la violencia de los hombres, que se debe al Patriarcado. Y eso es una patraña. Porque sabemos, y toda la gente de este mundillo lo sabe, que tanto el hombre como la mujer pueden ser violentos en una relación de pareja. Y eso se ha demostrado en absolutamente todos los estudios del mundo occidental. Todo este tiempo, 40 años, hemos vivido una gran mentira propagada por estas feministas, que básicamente han creado una enorme industria millonaria en todo el mundo
Tenemos que entender que no se puede culpar a los hombres de todo. Las mujeres tienen que mirarse a sí mismas y ser sinceras con su propia violencia.
De las primeras 100 mujeres que acudieron a mi refugio, el 60% eran tan violentas como los hombres a los que habían abandonado. O ellas eran las violentas y los hombres no.
La mayor parte de la violencia doméstica es consentida, mutua
Freud dijo hace mucho tiempo que llegaría un día en que todas las emociones se encontrasen en las sustancias químicas del cerebro, y tenía razón. Y por eso lo llamo adicción. Igual que un alcohólico con la botella, un drogadicto con la jeringuilla, y algunas personas con relaciones violentas. 
Para empezar, no está mal. Pero veamos algo más de este revelador intercambio de pareceres:
Dean: Afirmo que hay un problema grave con las mujeres violentas, y que tal vez en un 25% de las relaciones de violencia doméstica, la mujer es la predominantemente violenta, y probablemente en el 50% o más de los casos, ambas personas son violentas de una u otra forma. 
Erin: La mayor parte de la gente violenta no cree ser violenta, porque llevan viviendo con ello desde muy pequeños. (...) Las estadísticas británicas muestran que la violencia doméstica se reparte casi equitativamente entre hombres y mujeres. Betty Friedan se retractó de lo que había dicho y dijo “Pido disculpas. Como mujeres, hemos ido a por el hombre, nos hemos tirado a la yugular por cuestiones económicas, y no deberíamos haberlo hecho". Y recuerdo que la miré y pensé “Mira todo el daño que has hecho con lo que has dicho durante estos años”. Está muy bien que todas se retracten, pero el daño ya está hecho.
Dean: Pero me parece que la gente quiere ver a las mujeres exclusivamente como víctimas o como figuras angelicales. 
Erin: Eso les pasa a los hombres. Las mujeres sabemos que no es así. Nos conocemos. Y en privado te dirán lo que opinan realmente. Pero muchísimos hombres no quieren ni oír hablar de la existencia de mujeres violentas. Quieren mantener a las mujeres en un pedestal. Les hace sentir seguros. Estamos hablando de dinero, y eso no lo van a dejar pasar. Han construido un imperio muy poderoso a lo largo de cuarenta años. Y hay mujeres en puestos muy influyentes en Canadá, en Australia y aquí, porque en cierto momento la Fiscal General de este país fue una mujer, Harriet Harman, una mujer que ha provocado un daño inmenso. Y ha sido ministra de la Mujer. Nos dimos cuenta de lo terriblemente peligroso que es. Es como si en todo el gobierno y el sistema judicial se hubieran infiltrado feministas muy radicales, con el objetivo de ir a por los hombres. (...) Recuerdo que estaba trabajando con Anne en el Senado, entré en el ascensor y había un hombre encogido en una esquina del ascensor. Y cuando salí le pregunté a Anne a qué demonios venía aquello. Y me dijo “Los hombres tienen miedo. Sencillamente, no saben cuándo les van a acusar de acosar sexualmente a alguien”. Cuando las relaciones salen mal, probablemente lo más devastador que puede pasar es que la mujer suele quedarse con los niños, y el hombre se ve de repente expulsado de la familia. Y se le deja fuera. La ley lo deja fuera. Y creo que lo más trágico es que en este momento, nadie escucha.   Durante 40 años, han estado realizando paquetes educacionales que venden, ya sea a la policía o a los servicios sociales, y el mensaje es siempre el mismo: son los hombres, son los hombres, son los hombres. Es una mentira descomunal, sí. Y es una mentira que vale mucho, mucho, mucho la pena contar, porque se obtienen millones de ella. 

Erin: A veces [ella] ni siquiera tiene que esperar a provocarle hasta que pierda los estribos. Le basta con darse un cabezazo contra la pared y llamar a la policía. 
Dean: Eso que has dicho va a enfurecer a mucha gente. Acabas de insinuar que las mujeres se autolesionan intencionadamente. 
Erin: Y algunos hombres también. No se trata de algo exclusivo de las mujeres ni de los hombres; es lo que aprendes durante la infancia. Muchas de esas mujeres con las que trabajo tienen graves trastornos de la personalidad. Igual que los hombres. Y cualquier persona que se relacione con ellos, incluso por accidente, va a verse afectada… son un huracán. Una exhibicionista narcisista: una mujer a la que mira todo el mundo en una fiesta. Suele ir muy arreglada porque es una narcisista. Tiene un aspecto atractivo, y es muy cariñosa. Pero hasta que él no profundiza en la relación no se da cuenta de que no hay nada dentro de esa mujer. Lo que ha visto es… a la niña traumatizada que se oculta dentro de la mujer, y quiere ayudarla. Quiere defenderla y cuidarla, y se da cuenta de repente de que esa máscara de cordura… ve a través de ella, y ya es demasiado tarde. (...) Como mi madre: una exhibicionista narcisista. Son muy, muy peligrosas, y no tienen cura.

Dean: La gente parece tener miedo; parece tener miedo al movimiento feminista. ¿Crees que el movimiento feminista se puede reformar y convertirse en algo mejor, o es hora de…? 
Erin: No, creo que esta nueva generación, que ahora es veinteañera, ha sido testigo de gran parte del daño causado (y que ellos mismos han sufrido) en los hogares feministas. Y creo que llegarán a ser mucho más inclusivos. Y creo que en unos 20 años (no sé si seguiré con vida) veremos estos últimos 40 o 50 años como la edad oscura de las relaciones humanas. (...) Este movimiento feminista radical ha secuestrado al feminismo igualitario. Es básicamente un movimiento de odio. Odia con todas sus fuerzas a un gran grupo de personas y les desean el mal.
Dean: Yo creo que, al contrario de lo que dice el estereotipo, en realidad los hombres son criaturas bastante amables. 
Erin: Yo también lo creo, y también son mucho, mucho más simples que la mujer. Es mucho más fácil hablar con los hombres porque… los hombres (algunos hombres, debo decir) explotan de ira, ¿no? Eso lo puedo resolver. Las mujeres implosionan. Las mujeres se sientan en silencio y conspiran para conseguir lo que quieren. Eso es muy femenino: implosionar de rabia.

Tampoco tiene desperdicio este capítulo de su libro Women or men, who are the victims? ("¿Quiénes son las víctimas, los hombres o las mujeres", 2000). Dejo el enlace ahí para quienes quieran leer un poco más y tirar del hilo.


El cuento chino de la discriminación

Sabemos que las mujeres no solo no están discriminadas en el ámbito laboral, sino que disfrutan de todo tipo de privilegios, algunos l...

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