lunes, 31 de diciembre de 2007

Porque yo lo valgo, porque nosotras lo valemos



Las mujeres hacen siempre una proyección ortogonal del vector con cuya longitud miden lo que creen que valen al espacio de lo que cuestan las cosas materiales. Tanto valgo, tantos recursos materiales me corresponden. Ya que no los producen en proporción a lo que "valen", se "hacen valer". La frase correcta sería "porque me hago valer".

Limitaciones cognitivas específicamente femeninas aparte, en los que no vamos a entrar ahora, la frasecita es todo un contenedor de significados.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Gamberras



Este es otro calificativo pintiparado para las féminas, o más bien para su conducta o normal proceder: gamberras. Que comete actos de grosería e incivilidad. Groseras e incivilizadas. La conducta de las mujeres se describe perfectamente así: es puro gamberrismo.

Como las vacas sagradas en la India, que campan por sus respetos, las mujeres en el mundo occidental andan sueltas, salvajes, haciendo lo que les viene en gana, sin rendir cuentas, libres e irresponsables, es decir, libertinas, desenfrenadas, sin coto, sin límites, éticos ni estéticos. ¡Y hablan de la liberación femenina! ¡Los que necesitan liberarse somos nosotros!

Desalmadas


En nuestro idioma hay una palabra que define con gran precisión la naturaleza de las mujeres: desalmadas. Sin alma. El diccionario añade a la expresiva literalidad la falta de conciencia, crueldad inhumana y falta de espíritu.

martes, 25 de diciembre de 2007

La Favola d'Orfeo de Monteverdi



Con texto de Alessandro Striggio (el Joven) y música de Claudio Monteverdi, esta ópera de 1607, en su quinto acto, contiene una hermosa aria en la que Orfeo se lamenta por la pérdida de su amada Eurídice, contraponiendo sus virtudes a la naturaleza de las mujeres:

Las otras mujeres
son altivas y pérfidas
para con sus adoradores,
no tienen piedad, inconstantes,
privadas del noble sentido
y de nobles pensamientos,
en justo título no se les alaba
sus acciones.


Como suele decirse, de buena te has librado, Orfeo.

martes, 18 de diciembre de 2007

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?



Desde luego que sí. Las mujeres satisfacen una necesidad simple de los hombres, por lo que el sacrificio de tiempo y recursos que estamos dispuestos a hacer por ese "servicio" es muy inferior a lo que pretenden cobrarnos. Ellas, por contra, necesitan de los hombres mucho más, y dan a cambio mucho menos de lo que se les paga. En términos agregados, ellas, como género, estarían dispuestas a esclavizarnos (en esas estamos).

Llegará el día en que podamos diseñar y fabricar "modelos básicos de placer" con 4 años de vida, solícitas y a medida. Si existieran estos artefactos turgentes ¿por qué les íbamos a dedicar tiempo y dinero a las de verdad? Dado que la tecnología la producimos nosotros (ellas, como mucho, la usan), ¿por qué no reemplazarlas? Soñar con ovejas eléctricas no cuesta nada.

lunes, 17 de diciembre de 2007

George Bernard Shaw about women


"Cuando dos personas están bajo la influencia de la más violenta, la más insana, la más ilusoria y la más fugaz de las
pasiones, se les pide que juren que seguirán contínuamente en esa condición excitada, anormal y agotadora hasta que la
muerte los separe."

"Ella había perdido el arte de la conversación, pero no la capacidad de hablar."

"El hogar es la prisión de la doncella y el taller de la mujer."

"Sólo los tontos han creado los progresos del mundo, porque los listos se han adaptado a lo que había sin necesidad de
inventar."

"El mundo entero está sembrado de trampas, asechanzas y ardides para la captura de los hombres por las mujeres."

"La mujer nos reduce a todos a un común denominador."

"El problema de las mujeres es casarse cuanto antes, y el de los hombres permanecer solteros tanto como puedan."

"La volubilidad de la mujer a quien amo es solo comparable a la infernal constancia de las mujeres que me aman."

"Enamorarse es exagerar enormemente la diferencia entre una mujer y otra."

"Siempre hay alguien que besa y otra que se limita a permitir el beso."

"Una coqueta es una mujer que despierta pasiones que no tiene el propósito de gratificar."

"Sabio es el que calla porque no tiene razón. El que guarda su boca aunque tenga razón es porque está casado o fuma en
pipa."

sábado, 15 de diciembre de 2007

Edward O. Thorp, el Blackjack y las mujeres


El Doctor Edward Oakley Thorp, profesor de matemáticas norteamericano, saltó a la fama en 1962 con el libro "Beat the Dealer", que presentaba un procedimiento basado en el recuento de cartas que permitía ganar al blackjack.

Como es sabido, la probabilidad de que un dado saque un 6 es de 1/6, es decir, una entre seis posibilidades. La probabilidad de que saque dos seis seguidos es de 1/36, es decir, 1/6 por 1/6, etcétera. Es obvio que es posible, pero muy poco probable (1/46.656) que saquemos seis veces 6 en seis tiradas. Pero puede pasar. No obstante, cuando tiramos un dado un número muy alto de veces, si el dado no está cargado, cada valor (1, 2, 3, 4, 5 y 6) saldrá aproximadamente las mismas veces que los demás, pues todos tienen la misma probabilidad de salir en cada tirada.

Con los juegos como el blackjack ocurre algo parecido. Aunque puedes tener suerte y ganar varias manos seguidas, cuanto más juegues más probabilidad de perder tendrás. La esperanza matemática, en el límite, es positiva para la banca (el casino) y negativa para el jugador, de la misma forma que es 1/6 para cada cara de un dado.

Pues bien, el bueno de Edward Oakley Thorp inventó un procedimiento para invertir esa esperanza matemática, y que la probabilidad de una ganancia positiva estuviera a favor del jugador. El santo varón y algunos secuaces se fueron a Las Vegas a probar su método, después de simular con un ordenador IBM de la época... ¡y ya lo creo que funcionaba! Pero claro, los casinos sabían que no se podía ganar si jugabas un número suficientemente elevado de partidas, salvo que hicieras trampas. Así que sospecharon, le identificaron y le echaron de los casinos, por supuesto. Llegó a tener problemas legales bastante serios. Publicó el libro contando su historia y se hizo famoso. Fin de la historia.

¿Qué tiene esto que ver con las mujeres? Las mujeres son como el blackjack. La probabilidad de ganar jugando con ellas es cada vez menor. Si les das un período de tiempo suficientemente dilatado, te despluman, como un casino. Si quieres minimizar las pérdidas tienes que tener suerte, y saber levantarte de la mesa de juego y marcharte con el botín pronto. Si te quedas, dejándote atrapar, tarde o temprano empiezas a perder. La esperanza matemática es de beneficio para ellas y pérdidas para nosotros. Esto se puede comprobar agregando, y calculando la ingente cantidad de recursos que las mujeres, colectivamente, consiguen sustraer de los hombres. Toda estimación agregada se quedaría corta, pues han aprendido a hacer pasar por suyos logros nuestros, y buena parte de su productividad se debe al sexo masculino, de forma directa (sustitución, suplantación) o indirecta (tecnología). Puede haber excepciones puntuales, pero muy poco probables, o poco numerosas.

Los hombres que han aprendido a invertir este juego desequilibrado, como Edward Oakley Thorp con el blackjack, son auténticos artistas, y debería crearse un Nobel para ellos. Hay quienes no sólo consiguen jugar y divertirse sin que les dejen en pelotas, sino que incluso sacan dinero. El hombre que pone a trabajar a una mujer o le saca los cuartos es un auténtico genio. Ellas son especialmente sensibles a esto. Detectan a kilómetros cuándo un hombre no es rentable (y tienen un catálogo de insultos para él), y mucho más al que las puede llevar a la ruina. Pero estos maestros consiguen colarse en el casino sin ser detectados, poner en práctica su método y llevárselo crudo. Chapeau!

viernes, 14 de diciembre de 2007

La voz femenina agota el cerebro del hombre


La ciencia nos ayuda a volver al siglo XVIII, la última vez que se tuvo una visión clara de lo que son las mujeres.
Un estudio científico detectó que la incapacidad de un caballero para mantener la atención con lo que le dice una mujer tiene fundamentos científicos.

La voz de la esposa o la suegra hartan al hombre pero, cuidado, que no es por la costumbre, sino que está científicamente comprobado que la voz de las mujeres agota el cerebro del hombre.

Con este contundente resultado científico, es más que razonable no poder sostener la atención en el diálogo con una mujer por mucho tiempo.

Las esposas suelen quejarse de que sus maridos no las escuchan, pero no comprenden que detrás de esta situación hay fundamentos científicos que impiden poder escuchar durante mucho tiempo sus planteos y conversaciones. 
La realidad parece indicar que un esfuerzo así podría afectar la zona cerebral masculina.

Ahora, la ciencia debería continuar con su investigación para detectar con fundamentos que algunas mujeres, no sólo hartan con su voz, sino que acaban con la paciencia.
Ya lo sabíamos, pero bueno, no está de más la confirmación científica del asunto. La verdad es que las mujeres no tienen nada que decir. Parlotean, en voz siempre demasiado alta, sobre cualquier cosa. Para ellas es una forma de mostrarse ("mira qué gestitos más monos hago", "mira qué pendientes me ha regalado mi novio", "mira qué bien me río"), pero aburren a un muerto. Entre mis superpoderes no está la capacidad de aguantarlas. No resisto más de diez minutos sin bostezar o sestear directamente, sin solución de continuidad. Narcolepsia inducida. Esta es una de las más duras pruebas a las que nos someten: fingir (como lo hacen ellas) que nos interesan, o lo que es peor, que son interesantes. Sólo tienen de interesantes lo que yo me sé.

sábado, 8 de diciembre de 2007

¿Por qué se creen que les dedicamos tiempo y dinero? II (Pay more, get more)

Quieren engañarse y que las ayudemos. Quieren hacerse creer que tienen personalidad, interés, humanidad. Pero habría que preguntarles lo que opinan unas de otras.

La verdad es que son criaturas pesadas, vacías, codiciosas, amorales, primarias, innobles, sin vocación ni humanidad. Pero están buenas dentro de un estrecho rango de edades. Se pueden soportar durante cortos períodos de tiempo, controlando los costes. Nada más, y nada menos. El empeño por engañarnos a nosotros mismos nos lleva a lo que nos lleva.

Hasta el siglo XVIII el hombre no se engañaba para nada sobre la naturaleza de las mujeres, pero el siglo XIX fue letal. Y vamos a peor. Están destruyendo, erosionando poco a poco como termitas, una civilización que no han creado ellas. Es difícil saber si provocan la enfermedad o se benefician de ella. Pero la amoralidad, cobardía, borreguismo, corrupción, destrucción de toda meritocracia y persecución de la creatividad a la que asistimos está muy relacionada con el desparrame femenino.


video
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¿Por qué se creen que les dedicamos tiempo y dinero? I



Deben pensar que por su cara bonita. Y es verdad. No tienen nada interesante que contar. No tienen vida interior. Hay que aguantar un insoportable e inacabable parloteo gallináceo. Tienen una cara dura sin límites. Hay que entretenerlas, hacerlas reír, y pagar, sobre todo pagar, pagar, pagar.

Siempre se entendió que ellas debían ofrecer una contraprestación. Nosotros nos dejábamos sacar y ellas se dejaban meter. Nosotros hacíamos como que les dábamos todo sin esperar nada a cambio y ellas se dejaban hacer haciendo como que no esperaban nada a cambio. Todo mentira, claro.

Pero últimamente esas convenciones, esos hipócritas equilibrios, han dejado de tener vigencia. Creen tener derecho a robarte porque sí. Todo y ya. Por nada. Han desatado una guerra que no pueden ganar. Una fiesta de disfraces sin caretas. 

Ellas confiesan XXVII: Suzanne Sadedin

Si los roles de género no son algo biológico, ¿cómo se explican los roles sexuales en los animales? Buena pregunta, que desmonta p...

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