lunes, 7 de enero de 2008

Ellas confiesan I: Helena Cronin



Helena Cronin ha estudiado las causas de la diferente presencia de hombres y mujeres en la ciencia (y por extensión, el arte), y señala la especialización derivada de la evolución como una de ellas, quizás la más importante. Pero apunta a un dato interesante, que ya hemos señalado en este blog: las mujeres son muy parecidas entre ellas, agrupadas en torno a una mediocridad general, mientras que en los hombres la dispersión del talento es mucho mayor, en torno a una media más alta y con un número de superdotados (la cola derecha de la distribución) mucho mayor. Cronin viene a dar la razón a Larry Summers, Richard Herrnstein y Charles Murray o a Helmut Nyborg, y reconoce que:

1. Los hombres tienen más capacidad para el "pensamiento en 3D", como rotar objetos tridimensionales mentalmente, lo que les da ventaja en las ingenierías y las matemáticas (recuérdese lo que decía Punset).

2. Segundo, hay serias diferencias en las actitudes ante la vida de hombres y mujeres (que es lo que venimos explicando en este Blog). Cronin asegura que los hombres son más competitivos, ambiciosos, sensibles al estatus y "single-minded" (obsesivos quizás). Cronin asegura que las mujeres prefieren dedicarse a trabajos que les permitan relacionarse con otras personas, como la familia, o campos como la biología, medicina, humanidades o leyes, es decir, según Cronin, en temas que en definitiva permiten "ayudar a la gente" (!). Más bien se trata de operar en entornos poco meritocráticos.

3. Las diferencias en las varianzas en la distribución del talento, unido, aunque Cronin no insiste en ello, a una necesaria diferencia de medias. En palabras de Cronin,
"Yo estaba convencida de que las pautas de las diferencias entre los sexos derivaban fundamentalmente de las diferencias típicas entre hombres y mujeres en cuanto a capacidades, gustos y temperamentos innatos. Añádanse a todo eso algunos prejuicios y unas cuentas barreras, como una actitud sexista por aquí, falta de guarderías infantiles por allí, y ya están explicadas las diferencias entre sexos. Bueno, eso es lo que yo pensaba, pero por sí solo, todo eso no explica de manera completa las diferencias entre sexos. Las hembras tienen un comportamiento muy similar entre ellas, con tendencia a no desviarse mucho de la media. Entre los varones, sin embargo, las diferencias entre el mejor y el peor pueden ser enormes. En suma, los hombres tienen una tendencia mayor a estar más representados en los extremos, abajo del todo y arriba del todo. Es algo así como ‘más tontos de capirote pero más premios Nobel".

Habría que señalar que muchos más premios Nobel. La propia Cronin da unas cifras llamativas:
"En la sección de matemáticas de la Academia Nacional de las Ciencias de los Estados Unidos el 95% de los académicos son hombres. ¿Esto viene explicado por una diferencia en las capacidades medias de hombres y mujeres o por una diferencia en la varianza? Nuestros cálculos dan la siguiente respuesta. Si igualamos las medias pero dejamos las diferencias entre varianzas intactas la proporción de hombres caería modestamente al 91%. Pero si dejamos la diferencia de medias sin corregir e igualamos las varianzas, la proporción de hombres caería al 64%."

El caso es que un 64% explicado por la diferencia en capacidad media es un dato que merece análisis aparte. Pero Cronin añade más datos:
"Si analizamos el 1% de la población americana más cualificada intelectualmente, y nos fijamos en el cuartil más alto, ¿quiénes están masivamente representados ahí? Los hombres. Los ratios chico:chica en tests de razonamiento matemático para adolescentes muestran esto: al menos 500 puntos, 2:1; al menos 600, 4:1; al menos 700, 13:1."

Cronin concluye que cuando la varianza y la media es mayor, el grupo está muy sobrerepresentado a la derecha de la distribución (los más brillantes). Cronin niega que la explicación esté en ninguna barrera, discriminación o injusticia sistemática, cosa que ya sabíamos.

sábado, 5 de enero de 2008

Lawrence Summers, víctima de la represión feminazi


Lawrence H. Summers era el Presidente de Harvard University (y conocido gangster político-financiero, pero esa es otra historia). En una conferencia, en enero de 2005, se le ocurrió cuestionar que el papel relativamente insignificante de las mujeres en la ciencia y la ingeniería se debiera a ningún tipo de discriminación. Sugirió algunas hipótesis.

Primero, la menor dedicación de las mujeres al trabajo una vez tienen hijos. Segundo, las peores calificaciones medias de las mujeres en ciencias e ingenierías en los últimos años del bachillerato (tema que parece vedado a la investigación científica, social, psicológica o biológica; aquí Summers apuntó a la posibilidad de diferencias "innatas" o "naturales" entre las habilidades de hombres y mujeres). Tercero, la discriminación, que es la hipótesis más débil.

Se desató la furia. Las mujeres sienten rápidamente la presencia de una amenaza colectiva, y cualquier cuestionamiento de la pseudoideología feminista lo es. Fueron a por él, y consiguieron echarle de la presidencia de Harvard.

viernes, 4 de enero de 2008

Tú me das, yo te doy


En la Naturaleza no se andan con tonterías, y todo está bien claro. Al parecer, los machos de macaco acicalan a las hembras para poder establecer relaciones sexuales. ¿Realmente hay diferencias?

martes, 1 de enero de 2008

Ellos las prefieren putas


No resultan nada sorprendentes las revelaciones de la oboísta Blair Tindall en su libro Mozart in the Jungle (Atlantic Books). La idealista criatura consagrada al arte, como todas las mujeres, no dudó en evitar cualquier sacrificio y se puso manos a la obra. Se acostó con miembros de la orquesta (nunca mejor dicho) y directores para conseguir trepar en la profesión. Formó parte, entre otras, de la Orpheus Chamber Orchestra, previo polvo, y se mantuvo en ella follando con otros componentes del conjunto. Muy mal debía tocar el oboe cuando lo tenía que compaginar con otro instrumento para hacerse valer. Ahora acusa, retirada ya del mundo de la música profesional. Se dedica a escribir, aunque no queda claro si hará carrera acostándose con editores esta vez. ¡Qué razón tenía la Filarmónica de Berlín al resistirse durante mucho tiempo a admitir mujeres entre sus filas! ¡O Celibidache al intentar deshacerse de ellas en la Filarmónica de Munich!

Es un ejemplo perfecto de cómo entienden las mujeres la vida, su obsesión por trepar a cualquier precio, la instrumentalización de todo, pero especialmente del sexo y los afectos, la falta de vocación, creatividad y capacidad de sacrificio, la facilidad para descargar culpas sobre los demás, la falta de ética, estética y dignidad, y la pulsión por desovar, a lo que supeditan absolutamente todo. Così fan tutte, como podemos ver a diario en nuestros entornos laborales.

Cuando alguna actriz de Hollywood se confiese estaremos aquí para contarlo, aunque tememos que el libro será algo más gordo que este.

Ellas confiesan XXVII: Suzanne Sadedin

Si los roles de género no son algo biológico, ¿cómo se explican los roles sexuales en los animales? Buena pregunta, que desmonta p...

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