sábado, 16 de agosto de 2008

La semilla del diablo


El rodaje de la película "La semilla del diablo" ("Rosemary's baby") acumuló retrasos durante 1967. Dirigía Roman Polanski. Frank Sinatra, por entonces marido de la protagonista, Mia Farrow, llamó al productor, Robert Evans, para decirle que en noviembre de aquel año comenzaba el rodaje de "El detective", en la que intervenía Farrow, por lo que ella debía acabar su trabajo para Evans antes de esa fecha. Evans le contestó que estaba previsto que el rodaje acabara en febrero del año siguiente. Sinatra se puso furioso. Mientras fuera el marido de Farrow él decidía qué hacía ella, así que en noviembre se marchaba. Farrow fue lloriqueando a ver a Evans. Le dijo que quería mucho a Sinatra, que no quería perderle, por lo que dejaría el rodaje inmediatamente (hundiendo la ya de por sí complicada producción).

Evans engatusó a Farrow. Le enseñó un montaje provisional de lo que llevaban filmado. Le dijo que la encontraba maravillosa, que la película sería un taquillazo y que estaba seguro de que ganaría el Óscar. Farrow olió que aquello podía significar que no necesitaría más a Sinatra. Decidió quedarse y acabar la película de Polanski. Sinatra le mandó los papeles del divorcio inmediatamente. Lo más gracioso del caso es que Farrow pidió insistentemente a Evans que "La semilla del diablo" se estrenara el mismo día que "El detective". La película de Polanski fue un éxito arrollador, y Farrow quiso que la Paramount remarcara siempre la diferencia de taquilla entre las dos películas. Sabemos lo que le hizo después al pobre Woody Allen... Pero no es que este ejemplar sea particularmente malo. Cosí fan tutte.

El diablo son ellas...

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