lunes, 20 de abril de 2009

Violencia de género




¿Son los hombres más agresivos que las mujeres? Nos hacen creer que sí, pero hay que pensarlo dos veces. Bueno, dos son los artículos que recomiendo leer con detenimiento y regocijo (primera parte, segunda parte).

Tiene su gracia la cosa, pero las leyes contra la violencia "de género", que imponen penas mayores a hombres que agreden en el ámbito doméstico a mujeres, a la vez que anulan el principio de presunción de inocencia, se han topado con una contradicción inesperada: los matrimonios gays. ¿Qué pasa cuando las tortas se reparten en el seno de un hogar gay? Sencillamente, no se considera "violencia machista", y no hay sobrecastigos. Cosa curiosa: los incidentes son más numerosos entre hembras.

Monteverdi y El Retorno de Ulises a la Patria




Canta Antinoo en el Tercer Acto:

Así pues, antes que Telémaco
llegue junto a su madre,
intentemos ablandar el corazón de la bella
con agradables regalos,
puesto que las flechas del Amor
tienen la punta de oro.


... y responde Eurímaco:

El oro, sólo el oro,
posee la magia del amor.
Poco importa que el corazón femenino
sea de piedra,
puesto que a la vista del oro se ablanda.


... y Anfimono, Pisandro, Antinoo sentencian:

El amor es una armonía
de cantos y suspiros,
pero la armonía es más bella
con el dulce brillo del oro.
Quien no da, no ama.





En el XVII tampoco se engañaban demasiado sobre la naturaleza femenina, como puede verse.

miércoles, 8 de abril de 2009

De casta le viene al galgo, y a la mujer, del mono




Un nuevo y sorprendente artículo. Al parecer, "las chimpancés copulan más con los machos que comparten carne con ellas". Es decir, recursos materiales por sexo. Lo que ya sabíamos. Pero esto no es más que un comportamiento primitivo, probablemente grabado en los genes. Más claro agua: "el estudio sugiere que los chimpancés intercambian carne por sexo y lo hacen en una relación de largo plazo". Como las hembras humanas, ni más ni menos.

viernes, 3 de abril de 2009

Conjuntos e intersecciones



Las mujeres no aceptan una leve e intermitente intersección entre sus vidas y la de sus parejas. Quieren un eclipse total (ellas tapando, claro). Son pegajosas. Primero, se te echan al cuello, haciendo permanente la intersección. Después van ampliándola, apoderándose de todo, fagocitando.

Hay que mantener el centro de gravedad siempre lejos de su alcance, minimizar la superposición y hacerla transitoria, cambiante, intermitente... Es evidente que se aburren y se van, pero mejor eso que dejarse devorar ¿no?

Ellas confiesan XXVII: Suzanne Sadedin

Si los roles de género no son algo biológico, ¿cómo se explican los roles sexuales en los animales? Buena pregunta, que desmonta p...

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