martes, 26 de mayo de 2009

El lento aprendizaje de Luis Racionero




Un aprendizaje empírico, diría yo. Dicen que el listo escarmienta en cabeza ajena, y el tonto ni en la propia. Racionero ha necesitado 6 atracos a mano armada para destilar su último ensayo: Cómo sobrevivir a un gran amor, seis veces. En líneas generales todas le hicieron lo mismo, como todas hacen lo mismo a todos, siempre. Se habría librado de los saqueos de conocer lo que hay publicado en este salvífico blog. (Nunca es tarde si la dicha es buena, así que, por favor, que alguien le haga llegar a Don Luis el enlace).




En una entrevista de Sánchez Dragó, emitida la madrugada del 26 de mayo en Telemadrid, quedó claro que ambos habían sacado conclusiones parecidas de sus experiencias con el sexo enemigo, y quedó claro también que, a estas alturas, ninguno de los dos se entera de nada. Ven lo que pasa pero no saben por qué ni cómo. Sin distinguir lo anecdótico de lo general, el promedio del dato particular, la tendencia del zigzagueo cotidiano, no son capaces de predecir. Por eso tropiezan una y otra vez en la misma piedra. Como los Borbones, ni olvidan ni aprenden.

Por ejemplo, Sánchez Dragó insistía en que a las mujeres les interesa copular con muchos hombres, para garantizar la reproducción de la especie. ¡No hombre, no! Lo que garantiza la reproducción de la especie es la supervivencia y fortaleza de los churumbeles. Para eso hacen falta recursos, y el hombre es básicamente un factor de producción que los proporciona. Dos hombres sólo son mejores que uno para una mujer si suman sus capacidades productivas al servicio de ella. Eso no es nada fácil. Por eso ellas se concentran en exprimir a uno solo, aunque pueden en algunos casos exprimir a más de uno... secuencialmente.

¿Y el amor? ¡Ah, el amor! ¿No va Sánchez Dragó y nos cita a no sé quién para definir lo que es el amor? ¡Virgen Santa, lo que hay que aguantar! El amor es el resultado de una serie de secreciones químicas que cumplen una función para la naturaleza. Visto más de cerca, el amor es el interruptor que regula el contacto entre dos polos que a ellas conviene mantener separados: el sexo y el dinero. Me explico. La relación entre hombre y mujer es básicamente de intercambio: nosotros necesitamos follar más que ellas, y ellas necesitan más recursos de los que pueden generar. Polvo por dinero. Eso es todo.

Dicho así, queda muy feo ¿no? El amor intermedia entre esas dos cosas que tanto desagrada ver juntas, ocultando de camino la verdad: "Follo porque me quieres"; y "Si me quieres me comprarás la casita en la playa que tanta ilusión me hace". También funciona al contrario, en sentido negativo: "Como ya no me quieres, o no te quiero, de follar nada, monada"; y "Si no me compras la casa en la playa es porque ya no me quieres". El caso es que si no proporcionas recursos es porque no las quieres, y si no las quieres se acabó el arrimar la cebolleta. Bien es verdad que puedes proporcionar recursos sin límite y no follar tampoco. Pero eso se debe a que en las sociedades occidentales contemporáneas estás obligado a proporcionarlos de todas formas, con la ley en la mano, por lo que follar para ellas ya no cumple función alguna más allá de un primer engaño.

Por pura comodidad y confort las hembras han desarrollado técnicas para castrar al marido una vez se han tenido los churumbeles preceptivos. En efecto, la castración psicológica tiene que ver con los celos. Sánchez Dragó y el rijoso Racionero tampoco entienden los celos. Cumplen una función. Los celos no son específicamente masculinos o femeninos, aunque no tienen la misma causa en uno y otro caso. Los celos en el hombre son alarma ante la posibilidad de que un cuco fecunde a su hembra y él tenga que mantener a la criatura resultante como si fuera suya. Los celos en la mujer son alarma ante la posibilidad de que su hombre fecunde a otra hembra con la que tenga que compartir los recursos que el hombre genera, lo que puede poner en peligro la supervivencia y prosperidad de su prole.

Hoy y aquí los derechos femeninos a la explotación del hombre se establecen en función del número de hijos. Por eso tienen hijos contigo y luego te castran. Por eso tienen celos. Por eso las putas cumplen también una función, y no sólo para nosotros (alivian a los hombres casados inocuamente a la vez que los hacen más manipulables inoculándoles un sentimiento de culpa).

Espero que Sánchez Dragó y Racionero lean mi blog y cubran (por fin) las lagunas que les impiden acabar de comprender la esencia del fenómeno femenino. Menos "ácidos" y Shangri-La y más espabilar con lo que nos rodea, que es donde está el peligro.

... y que conste que me caen muy bien los dos...

jueves, 14 de mayo de 2009

La Sección Femenina




Los bestias de la Falange tenían sus momentos de lucidez. Como los musulmanes, en el tema de las mujeres fueron muy lúcidos, precisos y certeros. Un reciente artículo de El País trata el tema de la Sección Femenina de Falange, con la excusa de una exposición patrocinada por el Ministerio de Cultura y Propaganda. El artículo es para vomitar, pero las doctrinas entrecomilladas de Pilar Primo de Rivera o de los manuales de la institución son de lo más graciosas:
  • "Si tu marido te pide prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes"
  • "Si él siente la necesidad de dormir, no le presiones o estimules la intimidad"
  • "Si sugiere la unión, accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que haya podido experimentar"
  • "No hay que ser una niña empachada de libros que no sabe hablar de otra cosa... no hay que ser una intelectual"
  • "No tomes el deporte como pretexto para llevar trajes escandalosos"
  • "Disimula tu presencia física en el trabajo. Seamos hormiguitas graciosas y amables"
  • "Gracias a Falange, las mujeres van a ser más limpias, los niños más sanos, los pueblos más alegres y las casas más claras"
  • "Todos los días deberíamos de dar gracias a Dios por habernos privado a la mayoría de las mujeres del don de la palabra, porque si lo tuviéramos, quién sabe si caeríamos en la vanidad de exhibirlo en las plazas"
  • "Las mujeres nunca descubren nada; les falta el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles"
  • "La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular -o disimular- no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse"
... y es que esta lucidez y honradez, en lo que toca a la naturaleza femenina, se ha perdido. Cualquier tiempo pasado fue mejor, además de anterior.

Los hombres tienen cerebros más grandes, y mayor inteligencia

Lo del título ya lo sabíamos, por el artículo de Helmuth Nyborg que comentamos aquí , y por el que fue perseguido con saña. Pero o...

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