viernes, 9 de octubre de 2009

Solomillo



Me contaba pesaroso un interfecto que ha sido saqueado por las féminas sin piedad, y que tras su divorcio ha vuelto a nacer (de aquella manera), y anda por ahí ligoteando lo que puede, que uno de sus ligues casuales, con la excusa de un café, le había sacado un solomillo con patatas, a una hora impropia para un ágape tal, que incluyó extras además.

Renuncio ya a consolar a estos desgraciados, programados para ser víctimas... y sentirse culpables. Olvidan los agravios, pero les queda una indescriptible sensación de culpabilidad que les lleva a repetir con la amarga medicina.

Traté de instruirle, más por hacer mi buena acción del día que por él, caso perdido. Para empezar, como diría el luthier, la etimología silábica del botín ya avisaba: solomillo, compuesto de "solo", "mi" y "yo". Sólo "mi" y "yo", lo primero reflejo de carácter posesivo y territorial de estas criaturas primitivas, y lo segundo como reflejo de su desmesurado e infantil egoísmo. Solomillo, solomillo, solomillo... que rima con pardillo.

Las mujeres necesitan el placer del saqueo, sea cual sea la presa, pues son guerreras. Sin guerra no saben lo que hacer. Se sienten realizadas cazando a un macho, domeñándolo, dominándolo, zarandeándolo, domesticándolo y despreciándolo después. Sólo eso realza y revitaliza su autoestima, que de otra forma anda por los suelos (parasitan un mundo que las supera, creado por nosotros). Así como en el campo sexual sólo la consumación nos deja ahítos, a ellas, en los demás planos, es el ejercicio, la acción de la conquista lo que les calma el picor. Pero ni en esto son deportivas.

lunes, 5 de octubre de 2009

Monte Athos



¿Han oído hablar del Monte Athos? Seguro que no. Estado Monástico Autónomo de la Montaña Sagrada, nada menos. Un estado autónomo en el que sólo pueden vivir monjes. Las mujeres están excluidas. Es obvio que se trata de una estrategia defensiva. Si esto sigue degenerando, prohibirán los monasterios.

Es verdad que también existen monjas, y que siempre son más que los monjes. De esa forma se mantiene el déficit de oferta sexual femenina inalterado. Los monjes son lúcidos, las monjas unas despistadas.

Ellas confiesan XXVII: Suzanne Sadedin

Si los roles de género no son algo biológico, ¿cómo se explican los roles sexuales en los animales? Buena pregunta, que desmonta p...

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