miércoles, 19 de mayo de 2010

Las mujeres y el arrepentimiento



Para qué vamos a andarnos con rodeos. Miren, no se arrepienten de nada. Creen firmemente que hacen lo que tienen que hacer. Ejecutan. El cerebelo manda. Tienen una misión y la genética les impone unas pautas de comportamiento eficiente. No reflexionan sobre lo que hacen, simplemente lo hacen.

Nada de exámenes de conciencia. ¿Para qué? Su comportamiento no es consciente. En esencia son básicamente unas inconscientes. Lo pasan mal cuando no consiguen su objetivo. Cuando el programa falla. Éste es de nivel muy básico (una especie de autoexec.bat). Están atadas a él. No pueden salirse del guión. Pero a veces falla. ¡Qué putada! A llorar. Pero en cuanto reinician el sistema vuelven a la carga.

Vienen equipadas con un sistema operativo primitivo no actualizable. No aprenden. No se educan. Son básicamente animales. Hermosos, como los gatos, pero bestezuelas sólo levemente domésticas. Rascas un poco y ves enseguida lo salvajes que son. Instintivas y primarias.

Las mujeres, cuanto más piensan, peor les va. Y lo saben.

lunes, 17 de mayo de 2010

Ellas confiesan IX: Madonna, Cameron Díaz, Shakira, Demi Moore...



Las más grandes e insignes intelectuales del momento han ido juntas al baño y nos han parido un libro, producto de sus reflexiones sobre las relaciones entre hombres y mujeres. Se temen lo peor ¿verdad? Pues han acertado.

El libro se llama "That's What She Said: Women Reveal What Men Really Need to Know" (en español: "Lo que dicen ellas: Las mujeres desvelan lo que deberían saber los hombres"). Vamos a ver, es un libro de entrevistas, o cosa parecida. Quien perpetra la cosa es un tal T. J. Jefferson, con jota de jeta. El mayor reto para él debió ser elegir a quién entrevistar. Había tanto donde elegir. ¡Y había que ceñirse al espacio de un solo volumen! Pero bueno, una vez resuelto eso, el autor se retira humildemente y deja que hablen ellas.

Las nenas dan consejos a los hombres sobre cómo ligar, sobre cómo tratar a las mujeres. Para facilitar la lectura y consulta puntual, las paridas están compiladas en capítulos temáticos. Por ejemplo, el primero está dedicado al sexo, el segundo al amor, el tercero a la comunicación y así sucesivamente (respeto, saber escuchar, honestidad... ). Los títulos de los capítulos recogen la estructura básica de la cháchara femenina, como habrán adivinado.

Demi Moore, tomen nota,

...aconseja a los hombres que no sean egoístas ni en la cama ni en nada que tenga que ver con el amor.

Así que ya saben, déjense desvalijar a gusto, que es cosa del amor. Y no se queda ahí la Moore, que hay more...

Si lo que quieres es quitarte la ropa, céntrate en lo que estás ofreciendo, no en lo que quieras que te den. Puede que metas gol una vez, pero podemos oler vuestro egoísmo a leguas y, la verdad, no nos interesa nada.

¡Pero bueno, quién es Demi Moore al lado de una pensadora de la talla de Madonna! Agárrense que la petarda carpetovetónica suelta perlas:

Las mujeres existen para exterminar el ego de los hombres... es así de sencillo. Aceptadlo y la vida os irá mucho mejor. Además, a las mujeres les gusta que los hombres les digan que están. Si queréis más, tendréis que pagar por ello.

¡Cuánto resentimiento! ¿Y todo por qué? ¿Porque no tienen autoestima? ¿Porque las ensartamos? ¿Pero qué culpa tenemos nosotros? Observen que todo se resume en lo de siempre: hay que indemnizarlas.



Al recopilador Jefferson, más distanciado de la obra que las ilustres pensadoras que se han dejado la piel en ella, los árboles no le impiden ver el bosque, y puede hacer una valoración más equilibrada de la trascendencia histórica del texto, que él considera útil para "entretenerte mientras estás tumbado en el sofá". A mí se me ocurren otras formas de entretenerse en esa posición, la verdad.

domingo, 16 de mayo de 2010

Ellas confiesan VIII: ¡Remedios Morales es una mina!



Ahora le toca el turno a las partes pudendas. Remedios Morales suelta aquí también algunas confesiones espeluznantes. Para que después no digan que lo digo sólo yo, o que son imaginaciones mías, o paranoias. Lean, lean:

La vulva no ha evolucionado como órgano de exhibición y se esconde en el lugar más recóndito del cuerpo femenino. La razón es que la promiscuidad en nuestra especie equivale a una mala gestión del sexo, y los antropólogos no han dejado constancia de un solo grupo humano que haya sobrevivido a ella mucho tiempo. En nuestra especie, el sexo se negocia, y la primera condición para poder gestionarlo es mantener la mercancía a buen recaudo y no tirar los precios.


Qué. Cómo se les ha quedado el cuerpo. Pero hay más:

Pero la vulva no ha continuado su migración hacia delante y ha quedado situada entre los fuertes músculos abductores de los muslos, que son capaces de mantener las piernas firmemente cerradas. El motivo es que no se trata, precisamente, de hacer el coito fácil, anónimo, intrascendente y barato para los hombres, sino de otorgar a la hembra humana la capacidad de controlar un acto en el que se pone en juego la calidad de su descendencia y su propia posición en la sociedad.

Señoría, no tengo más preguntas. Con esto la acusada va solita a la silla eléctrica. La autora, sin embargo, insiste en que este zorrerío se debe a la "inteligencia" de las mujeres. Como mujer que es, tenía que fastidiarla en algún momento.

sábado, 15 de mayo de 2010

Ellas confiesan VII: Remedios Morales, otra vez



Esta Remedios se está convirtiendo en una magnífica garganta profunda para nuestro blog... ¡Cómo se suelta la tía! Esta vez ha publicado un artículo sin desperdicio.

Empieza por asegurar que, para los hombres, todo hoyo es trinchera, cosa que ya sabíamos nosotros. Cuando las ganas aprietan ni a las feas se respeta.

Después se deja de tonterías y entra al tajo (con perdón). Nos confirma la teoría del doble mercado:

Lo raro es que una hembra tenga que cortejar. ¿Por qué, entonces, las mujeres cortejan como los hombres? ¿Es que no son el sexo caro? Bueno, es que los humanos negociamos el sexo en dos mercados diferentes: uno es el mercado libre y otro el matrimonial. Naturalmente, los hombres fanfarronean en el mercado libre a ver si alguna pica. Ahí, por supuesto, ellas no cortejan. Y aunque las cosas han cambiado mucho desde la aparición de los modernos anticonceptivos, las mujeres que quieren tener hijos prefieren el mercado matrimonial. Y ahí sí que cortejan para buscar el mejor marido posible. (...) "Si las mujeres no existieran, todo el dinero del mundo dejaría de tener sentido", decía Onassis, que durante algún tiempo fue el hombre más rico del mundo. Sabía lo que decía. Las mujeres sólo veían su cara de sapo miope a través de su cartera.

... ¡toma ya! Pero también Marilyn Monroe aporta su granito de arena, cantando aquello de

Los hombres se vuelven fríos cuando las chicas envejecen. Al final, todas perdemos nuestros encantos. Pero los diamantes no pierden su valor. Los diamantes son los mejores amigos de una chica.

Las mujeres se disfrazan para conseguir al mejor macho, forzudo antes y ricachón ahora:

Según un estudio del antropólogo canadiense Peter Frost, los genes del pelo rubio, a pesar de ser recesivos, se extendieron rápidamente porque las rubias conseguían mejores parejas y, por lo tanto, mejor nivel de vida para ellas y sus hijos. (...) Nuestra cara fue, en otro tiempo, una señal genérica honesta, porque solía mostrar la juventud, la buena salud, la capacidad para cuidar de uno mismo o el alto estatus social. Pero hace un montón de miles de años que ya no es sincera, porque las mujeres intentan reforzar sus atractivos físicos por todos los medios, con el objeto de cautivar a los hombres de rango superior.

... pero ellas ni son inteligentes ni lo que hacen es "cultura". Y es que hasta nuestra Reme patina de vez en cuando. ¡Esos complejos!

viernes, 7 de mayo de 2010

La violencia y las mujeres


Sabemos por otras entradas de este blog que las mujeres se detestan, aunque pueden fingir cuando no compiten. El caso es que colectivamente se comportan según ciertas reglas, se protegen unas a otras cuando es el colectivo lo que está en peligro, y no perdonan las transgresiones. Pero en una segunda fase, una vez maximizado el beneficio conjunto, pelean entre ellas por el reparto de forma salvaje, llegando a extremos de crueldad animal inhumanos.

No sé qué tendrá Argentina, que la fina capa de civilización que una vez tuvieron ha desaparecido. Eso es especialmente fácil en las mujeres (para las que el barniz es más superficial, y más frágil). Véanse si no los brutales casos de agresiones entre féminas que recoge este artículo del diario El Mundo. Les resumo la cosa: se ha puesto de moda que una jauría de féminas ataquen a otra especialmente guapa, la golpeen e intenten desfigurarla. Terrorífico, ¿verdad? A todas les gustaría hacer lo mismo de vez en cuando. ¿Violencia... de género? ¡Xenomorfas!

jueves, 6 de mayo de 2010

La tecnología, esa gran enemiga...



... de las mujeres, claro. Ellas no saben generar conocimiento. La tecnología es para ellas un misterio. No la saben ni usar. Los hombres crean tecnología (y ciencia, y arte) como forma en la que ocupar el tiempo, dedicar sus vidas, pero sobre todo, como forma de huir de ellas.

Eso por un lado. Pero por otro la tecnología en sí misma (más que los productos de la ciencia o el arte) puede ofrecer entretenimientos nuevos que compiten con ellas, que son para nosotros una forma de ocio más, básicamente. Absorben sin embargo hasta tal punto nuestro tiempo que son incompatibles con cualquier alternativa de distracción, excepto el trabajo, que es rentable para ellas (aunque ahora nos persiguen ahí también). Por eso separan al novio/marido de sus amigos, y le controlan al detalle (dónde estás, qué haces).

El trabajo, el fútbol, internet y la Playstation son formas de huir de ellas, y preferibles. Al principio quizás no, o no tanto, pero al poco tiempo estamos tan hartos que cualquier cosa nos vale. Preferimos estar en la oficina haciendo horas extra aunque no las paguen. Preferimos ir al fútbol aunque la liga esté ya perdida. Preferimos echar una partidita a la Play aunque ya hayamos acabado ese dichoso juego dos veces. Preferimos navegar sin ton ni son viendo videos tontos en Youtube o leyendo paridas en Facebook aunque se nos mueran más neuronas que tomando calimocho.

Una encuesta de Bayer, a la que hace referencia un artículo de prensa en internet titulado "Las mujeres culpan a Internet de su pobre vida sexual", confirma esto. Los hombres les huyen.

Pero la cosa no queda ahí. La amenaza tecnológica a las mujeres (en el fondo un aspecto del progresivo dominio que el hombre ejerce sobre la naturaleza) va más allá: ellas acabarán siendo prescindibles. Quizás no en diez años, ni en veinte, pero acabará ocurriendo. Podremos fabricar androides para el placer sexual, y para el servicio doméstico, desconectables, reciclables, y que desgraven impuestos. Si serán mecánicos, orgánicos o una mezcla de ambas cosas no lo sabemos. El caso es que incluso si son cuasihumanos programados genéticamente, estoy seguro de que podrán engendrarse en máquinas, y no en matrices humanas. ¡Y de forma más eficiente además! En ese momento tener un hijo de forma natural ya no cumplirá ninguna función social. Será un capricho (masoquista) como cualquier otro, cuyo coste deberá recaer sobre el consumidor.

Ellas, sin la excusa de la maternidad para extraer plusvalía de los hombres, tendrán que cambiar, adaptarse de verdad a la civilización, o desaparecer. En la pulsión masculina por crear, conocer e inventar, por ir más allá, se está incubando un peligro para ellas, el mayor de todos. Lo intuyen, como intuyen todos los peligros sistémicos, que amenazan seriamente a su especie. Intentarán desconectar el proceso desde dentro, pero no les auguro mucho éxito.

lunes, 3 de mayo de 2010

Citas a granel I



...de personajes más o menos famosos sobre las mujeres. No todo el mundo está (o ha estado) ciego:

A las abnegadas hay que tenerlas cosiéndonos los botones, que es lo único para lo que sirven, y dándoles un disgusto de vez en cuando, pues si no es así, no se lo pasan bien.
Francisco Umbral

Para la mayoría de las mujeres, amar a un hombre es engañar a otro.
Étienne Rey

Cuando sólo se tiene una, una amante es tan absorbente como una esposa.
Lord Byron

Lo importante es amar, ¿qué importa la amante? ¿Qué importa la botella con que se emborracha uno?
Alfred de Mussent

Existe una relación secreta entre las mujeres, se apoyan unas a otras como los sacerdotes de una misma religión: se odian, pero se protegen.
Marquesa de Lambert

Ellas confiesan XXVII: Suzanne Sadedin

Si los roles de género no son algo biológico, ¿cómo se explican los roles sexuales en los animales? Buena pregunta, que desmonta p...

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