martes, 8 de febrero de 2011

Scorsese about women: After Hours




Catálogo de locas podría haberse llamado esta película. La verdad es que están así de piradas. No digo en una sola noche, pero a lo largo de mi vida me he encontrado con chaladas como las que aparecen en esta película, o una combinación lineal de ellas.

Tenemos, por ejemplo, a la suicida (1):


Todas van de suicidas, o te cuentan que han pensado suicidarse, o que lo han intentado, para hacerse las interesantes. Pero claro, salvo los casos clínicos, sólo se suicidan en las películas. Estos bichos están hechos para sobrevivir a costa de todo.

La que va de artista o de intelectual, de pasota, que está de vuelta de todo; en suma, la listilla (2):


Qué le vas a contar tú que ella no sepa. Con qué la vas a sorprender, a ver. Si no te tienen miedo, se ríen de ti. Normalmente simples drogadictas folladoras sin neocórtex en la hora del recreo. Diez años después las puedes ver desvalijando maridos o con traje de chaqueta trepando a codazos en alguna empresa, o las dos cosas, porque al parecer estas criaturas pueden hacer dos a la vez.

La freaky histérica (3) que va de sensible y de víctima, pero que está absolutamente majareta:


Estas son muy peligrosas, aunque se las ve venir. Son como el reactor de Chernobyl: si lo tratas de apagar, malo; y si no, también. Explotan por una cosa o por otra, saltando de ataques de histeria agresiva-paranoica, a ataques de depresión llorica autodestructiva. Estas no van de suicidas, porque les prestarían una soga.

La psicópata destroyer (4), violenta, diabólica:



Este modelo es terrorífico. Evítenlo a toda cosa. Son un 10 en la escala de Richter. Abundan, están rematadamente locas, y sueltas. Odian. Si te pones delante, pues a ti. Te pueden mandar a urgencias, o algo peor.

Por último, el hornillo menopáusico (5) de ocho patas:



Se hacen las desvalidas y de hecho lo están, pero si te apiadas de ellas vas dado: os iréis al fondo los dos. Ellas saben que no tienen salvación posible, pero no quieren hundirse solas. Como ya no están para muchos saltos, tejen una tela, se quedan quietas y esperan, esperan, esperan... mientras se fuman un Ducados.

Y se alían todas para castrar finalmente al pobre desgraciado que sólo quiere mojar deportivamente al menos un día, y que casi, casi lo paga con la vida:



Todas mujeres solitarias, por locas, o que se vuelven locas por estar solas. Y lo que les queda... 


2 comentarios:

  1. Glorioso, pocas veces me había reído tanto (reír por no llorar en el fondo) se me saltan las lágrimas al ver alguien que por fin dice verdades que nadie quiere oír. Eres un crack

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  2. Pues lea usted más cosas del blog, que se reirá mucho.

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