lunes, 28 de marzo de 2011

Ellas confiesan XVIII: Doris Lessing



La activista feminista (léase, feminazi) Doris Lessing, autora del famoso El cuaderno dorado (1962), confiesa que el acoso a los hombres se les está yendo de las manos. La criatura acusa ahora a las mujeres de agredir e insultar a los hombres. ¿Busca la redención ahora, a los 81 años? No, no se despisten...

... no crean que le ha dado un ataque de lucidez y honradez intelectual. Qué va. Lo que quiere es que las feminazis concentren su energía (léase, su violencia) en el punto que ella considera que debe ser la clave de sus reivindicaciones:
... y también mencionó la energía que las mujeres deberían invertir para mejorar leyes que les son desfavorables como la que se refiere al cuidado de los hijos...
Leyes que les son desfavorables... querrá decir ausencia de leyes, lo cual les resulta desfavorable. Quieren que se regule la vida doméstica. Curiosamente lo mismo que pedía Badinter, como pueden ver en la entrada que le dedicamos en este blog. Esa es la clave porque no es verdad lo que proclama Lessing, a saber, que "hoy contamos con mujeres maravillosas en todos los campos". A pesar de todos los privilegios y abusos, las mujeres siguen sin estar, o están, pero haciendo no se sabe bien qué.

Ella es perfectamente consciente de que eso no se debe a ninguna discriminación, y lo confiesa, con la boca pequeña. Con toda su cara dura, Lessing asegura que "gracias al movimiento feminista (...) las mujeres gozan de una relativa igualdad con los hombres". Relativa igualdad, dice, cuando la verdad es que nosotros estamos con el culo pegado a la pared, y con todas las leyes en contra.

Pero para lo que interesa sí hay que volver a la carga. Lessing repite otra vez el cuento de la discriminación a las mujeres en las leyes (falsedad descarada que los hombres tenemos que tragarnos sin defendernos, se entiende). Vean:
Hoy, según Lessing, las mujeres deberían centrar su energía en la modificación de leyes obsoletas que las atañen en lugar de "desperdiciar energía" insultando y humillando inútilmente a los hombres.
¿Pero qué leyes, si ya se había alcanzado una relativa igualdad? ¿Desperdiciar energía? Como señalaba Badinter (las dos coinciden totalmente), en vez de zarandear a los machos para conseguir privilegios laborales, penales o fiscales, que no funcionan más que para que pillen algunas, lo que hay que hacer es concentrar la presión sobre el punto que explica (según ellas) su lamentable posición relativa en la historia: la procreación y el cuidado de los hijos.

Lessing asegura que "las mujeres más estúpidas, ignorantes y repugnantes pueden descalificar a los hombres más buenos, amables e inteligentes". Qué tontería. No es ese el tema. Las mujeres necesitan parasitar a los hombres, a cambio de procrear. Esa es la ecuación. Sacan todo lo que pueden de su huésped a cambio de poner huevos.

Insistir en las viejas reivindicaciones es de "ignorantes y estúpidas", según Lessing, porque no se dan cuenta de que por ese camino no atacan la raíz del problema. Hay que "concentrar" la energía agresiva en conseguir atarnos al cuidado de los hijos, porque interpretan que eso es lo que les impide ser como nosotros. Si nos convierten en mamás, ellas podrán ser como los hombres... por fin. Ese es el mensaje implícito de Lessing, y de Badinter, dos chaladas.

Digan lo que digan esas dos, la mayoría de las féminas no tiene especial problema en aceptar lo que son, para lo bueno y para lo malo. Queda abierto el tema de determinar quiénes son más "estúpidas, ignorantes y repugnantes".




lunes, 14 de marzo de 2011

¿Sueñan los humanos con Lolitas eléctricas?



El complejo de Edipo se sustancia en el deseo latente frustrado de matar al padre y follar a la madre. Sin embargo, lo anterior se cumple, invertido, de forma tanto o más frecuente en las mujeres: querrían matar a la madre y que las folle el padre. Complejo de Electra lo llamó Jung.

Las niñas que crecen sin el suficiente afecto paterno desarrollan tiempo después un comportamiento patológico que podríamos llamar lolismo eléctrico. La ausencia de atención y afecto puede deberse a la separación de los padres, pero también a otras muchas causas, como la preferencia por otro de los hijos o la simple incapacidad afectiva del progenitor.

Esta entrada puede servir de ayuda a quienes padecen a alguna Lolita eléctrica, y de espejo terapéutico a las criaturas de esa condición que son fans de nuestro blog, que sabemos que las hay.

Las características de estas Lolitas son, a saber:

1. Buscan relaciones sexuales con hombres mucho mayores que ellas, con edades similares a las del padre ausente. Tratan de liberarse del complejo de Electra anulando a la madre (se van de casa), y follándose a un representante (avatar) del padre.

2. Exigen de su amante toda la atención, afecto y aplausos que no obtuvieron de su padre, con un extra en concepto de interés por demora en el pago. Esta exigencia es asfixiante, egoísta y disparatada, incluso para los estándares femeninos. Ha de ser continua e incondicional.

3. A la vez que exigen lo anterior, quieren vengarse del padre que las ha abandonado (idea esta del abandono en la que la madre habrá insistido durante años). Por ello someten al padre-avatar a todo tipo de castigos, en forma de caprichos, humillaciones, vejaciones y agresiones.

4. Lo anterior tiene lugar en el contexto de un comportamiento esquizoide, con desdoblamiento de la personalidad. Estas Lolitas eléctricas, todas ellas, pasan con gran facilidad de estados de aparente normalidad a otros de agresividad física y verbal desatada, aderezados con zafiedad propia de las putas del puerto.

5. Todas se presentan (y se quieren ver a sí mismas) como almas torturadas, frágiles y sensibles, adoptando por lo general el disfraz de artista. Se hacen pasar por pintoras, escritoras, fotógrafas o cosa parecida, y fingen practicar dichas artes, que aprovechan a menudo para el puro exhibicionismo.

Si bien no todas las hijas con merma de afecto paterno tienen que convertirse en unas Lolitas eléctricas, o al menos no me ha sido posible comprobarlo, las características arriba descritas siempre parecen ir precedidas de la mencionada falta de afecto paterno.

¿Sueñan con Lolitas eléctricas? ¿Sí? Pues tengan cuidado. Bajo un disfraz más o menos apetecible, sobre todo para un hombre de cierta edad, tenemos a una enferma venenosa, peligrosa e incurable.

Decía Unamuno que los españoles son inmunes al psicoanálisis, pero eso podría predicarse en realidad y con generalidad de las mujeres. Una vez constituidas, las hembras son inmodificables. En adelante sólo buscan aplauso y afirmación. Yo es que soy así, dicen, y se quedan tan a gusto.

Ellas confiesan XXVII: Suzanne Sadedin

Si los roles de género no son algo biológico, ¿cómo se explican los roles sexuales en los animales? Buena pregunta, que desmonta p...

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