domingo, 1 de mayo de 2011

Hijos + Hipoteca = Esclavitud de por vida





El Tribunal Supremo ha establecido que cuando una pareja se divorcia (véase también aquí y aquí), teniendo un piso hipotecado en gananciales, cada uno debe pagar la mitad de la hipoteca. Algunos tribunales venían estableciendo otro criterio: que la hipoteca se pagara en proporción a los ingresos relativos de cada uno, es decir, que el hombre pagara la mayor parte. Razonamiento jurídico aparte (si considerar la hipoteca carga o deuda del matrimonio), la esencia del problema está en cómo justificar que una persona que rompe toda vinculación con otra y liquida una sociedad, tenga que seguir transfiriendo renta y patrimonio a la otra.

Las reacciones no se han hecho esperar (con más detalle aquí y aquí). Algunos celebran la noticia:

"¿Qué culpa tiene el hombre de tener que pagar una casa que esa mujer no puede permitirse? Normalmente, si alguien no puede pagar algo no lo compra o lo liquida".

Su sueldo es de 1.800 euros y paga a su ex mujer 700 euros al mes. Al tener ella la custodia de los niños, él ha tenido que buscarse una vivienda. La situación económica le ha obligado a regresar, al menos de momento, a casa de sus padres. Entre el pago de la pensión y el de la hipoteca, “me quedan 300 euros para vivir al mes y paga comida, paga transporte, gastos corrientes… es una desgracia –se lamenta Carlos-, pero a mí el juez me ha marcado la vida”. Durante los meses de verano se da, además, la circunstancia de que el mes que él está con sus hijos y que, por tanto, corre con los gastos de manutención, tiene que seguir dando a su ex pareja los 700 euros de rigor.

Imaginemos que en un matrimonio él aporta el 80% de la renta y ella el 20%, y que compran, a medias, una casa de la que ella paga sólo el 20%. Obviamente ella está disfrutando de un nivel de vida superior gracias a él, quien le está transfiriendo el 30% de la propiedad a ella. Cuando un matrimonio se rompe ese mecanismo de explotación económica que contiene (y oculta) debería romperse también. Como no es así, queda al descubierto, protegido y preservado por las leyes. Ya no tienes vinculación con otra persona, pero tienes que seguir transfiriéndole renta y patrimonio. ¿Por qué?

Hay quien critica el criterio normalizador del Supremo, y lo mejor son los argumentos:

“es una barbaridad porque se está experimentando con los niños. Usted fíjese en los enfrentamientos que pueden generarse entre el padre y la madre, imagine la convivencia y lo que puede ser el hoy te toca a ti y mañana a mí. Le pongo un ejemplo, te rompo los enchufes y ahora te buscas quien te los arregle los meses que te toque vivir a ti. El experimento puede acabar siendo un estropicio, me gustaría saber qué pasaría dentro de unos años y cómo influirá esta nueva fórmula en los niños”.

"Son necesarias acciones positivas para equiparar a hombres y mujeres", y lo explica con un ejemplo muy ilustrativo: "Si en una carrera yo soy coja, a no ser que me den un kilómetro de ventaja, jamás podré llegar antes, ni a la vez".

¿Arreglar enchufes? ¿No hay conflictos con los regímenes de visitas? ¿Cómo influye en los niños la pérdida total del padre? ¿Acciones positivas? ¿Qué se supone que es eso? ¿Equiparar? ¿Tras un divorcio? ¿Las mujeres son cojas? No se puede resumir mejor (ni de forma más brutal) el feminismo corsario de nuestros días. No veo por qué tiene que ser problema del ex-marido que el nivel de renta de su ex-pareja sea menor, ni por qué tendría que "equipararse", ni antes, ni durante, ni después del matrimonio. Si ella se ha beneficiado del mayor nivel de renta de su pareja durante el matrimonio, eso que se lleva. Pero pretender perpetuar el beneficio aún después... Y ojo porque las perjudicadas por la sentencia buscan un subterfugio: alegar que no pueden pagar su parte de la hipoteca y pedir una pensión compensatoria del ex-marido, o una más alta. Esto supondría conseguir lo mismo por otros medios.

Es difícil de entender por qué la ex-mujer tiene que vivir igual que el ex-marido cuando éste gana mucho más porque estudió más antes de conocerla, trabajó más y mejor o le ayudaron sus padres. Si los políticos quieren que seamos iguales, que lo paguen ellos. Y si quieren que ellas vivan como cuando estaban casadas (aprovechándose de sus maridos) que lo paguen ellos también. Una vez el matrimonio se rompe el padre sólo debe ser responsable de sus hijos por mitad, y nada más.

De lo que se ha tratado siempre es de utilizar el matrimonio y los hijos como forma de promoción económica y social, claro está. La custodia compartida obligatoria como norma y la separación de bienes como régimen por defecto ayudarían un poco más a poner coto a esta barbaridad de las mantenidas feministas.


Los hombres tienen cerebros más grandes, y mayor inteligencia

Lo del título ya lo sabíamos, por el artículo de Helmuth Nyborg que comentamos aquí , y por el que fue perseguido con saña. Pero o...

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