lunes, 1 de septiembre de 2014

Diferencias en tamaño cerebral e inteligencia


La literatura que trata el tema de las diferencias de inteligencia entre hombres y mujeres ha alcanzado rápidamente la madurez, con una serie de resultados aceptados. Tomemos por ejemplo el trabajo de Nyborg, que subimos aquí. Los hombres son menos inteligentes que las mujeres hasta los 16 años, y más inteligentes a partir de ahí. No solo son más inteligentes en promedio, sino que la varianza es mayor. El efecto combinado de ambas características de la distribución de la inteligencia, como puede verse en el siguiente gráfico, es que los seres humanos más inteligentes guardan una proporción de 8 hombres por cada mujer.


Esta diferencia en inteligencia se corresponde con una diferencia sustancial en tamaño craneal, tamaño del cerebro y número de neuronas. 

Nyborg concluye que (p. 507):
"Proper methodology identifies a male advantage in g [general intelligence] that increases exponentially at higher levels, relates to brain size, and explains, at least in part, the universal male dominance in society."

Ahí es nada.

No crean que esto le salió gratis a Nyborg. Su universidad le acusó alternativamente, mediante el cobarde recurso de un "comité", de fraude, negligencia científica y conducta inapropiada, sancionándole. Nyborg se revolvió, recibió el apoyo de colegas académicos, y pudo recuperar su puesto, e incluso ser indemnizado, aunque la universidad insistió una y otra vez en descalificarle formalmente. Este es un caso brutal, descarado y descarnado de persecución política e ideológica. Mostramos escándalo ante las persecuciones tardomedievales a científicos por parte de la Iglesia, cuando casos como el de Nyborg ocurren en pleno siglo XXI, a la vista de todos. 

1 comentario:

  1. Yo la mayoría de mujeres que he conocido me parecen lerdas y las pocas que no son las que no suelen llevarse bien con sus congéneres femeninos. De hecho las chicas más inteligentes que he conocido, con las que es posible mantener una conversación interesante, me han confesado que no tienen amigas porque, entre otras cosas, sólo saben hablar de gilipollleces.

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