sábado, 1 de octubre de 2016

Las religiones solares, los hombres y la historia





Las religiones solares fueron un gran invento. Sirvieron para sojuzgar a las mujeres y poder arrancar el motor de la Historia. Antes, durante miles de años, se adoraba a diosas, a la fertilidad, al instinto, a la naturaleza, a la luna, a los ciclos mensuales y menstruales, a ellas en suma. Eran sociedades matriarcales en un sentido profundo. Los referentes y los símbolos eran femeninos. Sociedades sin historia, sin memoria, sin progreso. La eterna repetición de ciclos cortos, la sociedad es lo doméstico, la cueva, una guardería eterna, solo se sale ahí fuera para traer comida.


Pero en Egipto, hace algo más de 5.000 años, tuvieron la genial ocurrencia de crear un estado, y vincularlo permanentemente a la figura de un rey, que a su vez formaba parte periférica de una cosmogonía básicamente masculina y solar. En Heliópolis construyen un mito de la creación del mundo que supondrá una revolución histórica, en un doble sentido. No solo se hace historia, sino que se empieza a hacer la historia. El dios Ra crea el mundo masturbándose y eyaculando. Osiris es el primer rey de Egipto. El rey es Ra y es Osiris. Los obeliscos son un rayo de sol que desciende, pero también un símbolo fálico que se yergue. En el cielo hay ciclos presididos por las estrellas, soles lejanos, pero de escala mucho más amplia, que dejan espacio para la memoria histórica, de alcance más amplio, y totalmente desligados de los cortos ciclos lunares que las gobiernan a ellas.



Narmer y sus antecesores debieron luchar para unificar las dos tierras, pero lo que no se cuenta es la lucha interna, que sin duda debió ser terrible, para someterlas a ellas, y para crear ese mecanismo mágico y religioso que las atara y supeditara para siempre mediante símbolos. Así pudo el hombre liberarse de ellas y escapar de la cueva. La vida empezó a hacerse "ahí fuera", lejos de lo doméstico.  Y en la caza, la exploración y la guerra, que requieren liderazgo, la semilla del estado... y el arte, la ciencia, la historia, la razón.



Las religiones monoteístas, más plenamente masculinas y solares, dieron otra vuelta de tuerca al invento, y supusieron una aceleración histórica, pues en el politeísmo egipcio aún había sitio para lo femenino (siempre presente lo dual), la fertilidad (sociedades agrarias) y los ciclos naturales cortos (las inundaciones). En las religiones monoteístas nada de eso interesa. Solo está dios (padre) y sus mediadores los profetas (siempre hombres).

Pero esta victoria nuestra es reciente y precaria. Apenas 5.000 años, y con pasos atrás. Vivimos siempre bajo la amenaza de ser arrastrados por ellas de nuevo a la guardería, a la caverna, a la dictadura del instinto, de lo irracional, a una vida sin memoria ni propósito. 

1 comentario:

  1. Muy interesante y muy acertado. Muy desconocido, lamentablemente. Tan solo si me permite introducir el matiz de la aparición en época similar o incluso anterior de otros estados en Mesopotamia, India, China e incluso América, donde se rompió el tabú de indagar la Realidad, eso que produce hoy día tanto pánico a casi todo el mundo. Enhorabuena y saludos

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